Voy de Viaje
Juan Toselli

Montevideo, una ciudad para leer con los pies

Entre rambla, candombe, mercados históricos, street art y barrios frente al Río de la Plata, la ciudad invita a descubrir su cultura y una forma distinta de vivir el viaje.

Romina Musso|08 de junio de 2026 a las 07:00 p. m.
Montevideo, una ciudad para leer con los pies

A pocas horas de Argentina, Montevideo aparece como una escapada perfecta para quienes buscan bajar el ritmo durante unos días. Ya sea llegando en ferry a través del Río de la Plata, en avión o colectivo, la capital uruguaya combina historia, gastronomía, arte, playas urbanas y una tranquilidad difícil de encontrar en otras ciudades de la región.

“Las ciudades son libros que se leen con los pies”, escribió alguna vez el poeta y cantautor uruguayo Quintín Cabrera y Montevideo parece hecha para confirmar esa frase. Porque más allá de sus edificios históricos o sus playas urbanas, la capital uruguaya se disfruta caminando. Sin ansiedad. Con tiempo para mirar.

Hay algo en Montevideo que desacelera. Tal vez sea la rambla interminable bordeando el Río de la Plata, los mates que aparecen a cualquier hora del día o esa mezcla entre nostalgia, arte y vida cotidiana que se respira en cada barrio.

Pero también su gente: los montevideanos tienen una calidez particular, una manera amable y relajada de habitar la ciudad que termina enamorando al visitante desde el primer día.

El Palacio Salvo es un ícono de la arquitectura de la ciudad. La antigua Puerta de la Ciudadela todavía marca el ingreso simbólico a la Ciudad Vieja.
El Palacio Salvo es un ícono de la arquitectura de la ciudad. La antigua Puerta de la Ciudadela todavía marca el ingreso simbólico a la Ciudad Vieja. (Romina Musso)

Reconocida por la Unesco como Ciudad Creativa de la Literatura, tiene una identidad profundamente cultural. Acá convivieron y escribieron figuras como Mario Benedetti, Eduardo Galeano y Juan Carlos Onetti, mientras que el candombe continúa marcando el pulso de las calles de Barrio Sur y Palermo.

Ciudad Vieja, donde empieza todo

El recorrido suele comenzar en la Ciudad Vieja, el casco histórico de Montevideo. La antigua Puerta de la Ciudadela todavía marca el ingreso simbólico a una zona donde sobreviven edificios coloniales, librerías, galerías de arte, bares históricos y calles adoquinadas.

A pocos pasos aparece Plaza Independencia, uno de los grandes íconos montevideanos. Allí conviven el Mausoleo de Artigas, la Torre Ejecutiva y el histórico Palacio Salvo, que al momento de su inauguración fue el edificio más alto de Latinoamérica.

Muy cerca se encuentra el Teatro Solís, inaugurado en 1856 y considerado uno de los espacios culturales más importantes de Uruguay.

La caminata por Ciudad Vieja inevitablemente termina en el Mercado del Puerto. Abierto hace más de un siglo, sigue siendo uno de los puntos gastronómicos más emblemáticos de Montevideo. Entre parrillas encendidas y olor a leña aparecen clásicos uruguayos como el asado, el chivito y el tradicional Medio y Medio.

Montevideo también se descubre desde la gastronomía

La gastronomía forma parte esencial de la experiencia montevideana. Cada barrio tiene su propia identidad culinaria y zonas como Ciudad Vieja, Cordón, Palermo, Pocitos o Carrasco concentran algunos de los bares y restaurantes más interesantes de la ciudad.

En distintos barrios de Montevideo, el street art ganó protagonismo a través de murales e intervenciones.
En distintos barrios de Montevideo, el street art ganó protagonismo a través de murales e intervenciones. (Romina Musso)

Entre los platos más emblemáticos aparece el chivito, preparado con churrasco de carne vacuna al pan y acompañado por ingredientes como jamón, queso, huevo frito, panceta, tomate y lechuga.

Otro clásico es la pamplona uruguaya, un arrollado de carne relleno con jamón, queso, morrón y aceitunas que suele cocinarse a la parrilla.

La cocina local también guarda recetas históricas como la salsa Caruso, creada en Montevideo en la década del ´50 y convertida con el tiempo en uno de los sabores más representativos del país.

Una reinterpretación contemporánea de este clásico puede encontrarse en el restaurante Tomás, dentro de SORO Montevideo, donde los tagliatelle con salsa Caruso aparecen entre los platos más destacados de la carta.

La rambla y los barrios frente al río

Si hay un lugar que define la vida montevideana es la rambla. Con casi 30 kilómetros junto al Río de la Plata, funciona como punto de encuentro, paseo y refugio para ver caer el sol.

A lo largo del recorrido aparecen playas urbanas como Pocitos, Buceo, Malvín y Carrasco. La postal se repite: personas caminando, andando en bicicleta o simplemente sentadas mirando el agua con un mate en la mano.

Entre los barrios más elegidos para alojarse aparece Pocitos, una zona que combina playa, movimiento urbano y gastronomía.

Allí, frente a Plaza Gomensoro y a pocos metros de la rambla, se encuentra SORO Montevideo, Curio Collection by Hilton, un hotel boutique que dialoga con la identidad del barrio desde su propio nombre, inspirado justamente en la histórica plaza montevideana.

En Barrio Sur y Palermo, considerados la cuna del candombe, los tambores forman parte de la identidad barrial.
En Barrio Sur y Palermo, considerados la cuna del candombe, los tambores forman parte de la identidad barrial. (Romina Musso)

Con un diseño contemporáneo y vistas abiertas hacia la costa, el hotel se integra naturalmente al ritmo de Pocitos, combinando luz natural, cercanía con la rambla y una propuesta gastronómica que acompaña la dinámica urbana del barrio.

Muy cerca también aparece otro de los puntos más dinámicos de Montevideo: el distrito comercial de Buceo, donde conviven oficinas, gastronomía y una de las zonas de mayor crecimiento de la ciudad.

Allí se ubica Hilton Garden Inn Montevideo, conectado directamente con Montevideo Shopping y a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Carrasco.

El hotel logró posicionarse especialmente dentro del segmento corporativo, aunque también funciona como una buena base para quienes buscan una estadía práctica y bien conectada.

Candombe, arte y barrios con identidad

Montevideo también se descubre en sus expresiones culturales más cotidianas. En Barrio Sur y Palermo, considerados la cuna del candombe, los tambores forman parte de la identidad barrial y transforman las calles en escenarios espontáneos.

A eso se suma una escena artística cada vez más visible. En distintos barrios de Montevideo, el street art ganó protagonismo a través de murales e intervenciones que transforman las calles en galerías urbanas a cielo abierto.

Montevideo no necesita imponerse. Tiene otra lógica. Se disfruta en los detalles: una caminata, una librería escondida, el viento golpeando sobre la rambla o la amabilidad de su gente.

Quizás por eso quienes la visitan suelen llevarse la sensación de haber encontrado una ciudad distinta. Una ciudad que no corre. Una ciudad que invita, simplemente, a quedarse un rato más.