Rodeado de bosques, en las cercanías de Copenhague, se encuentra la antigua feria de diversiones que lleva abierta más tiempo en todo el mundo: Bakken. Hace más de cuatro siglos se mantiene como uno de los planes preferidos de locales y turistas.
Un lugar sanador
La leyenda cuenta que en este sitio, en 1583, una niña encontró un manantial cuyas aguas tenían poderes curativos. Rápidamente la zona se convirtió en lugar de peregrinaje y las tiendas, malabaristas y animadores no tardaron en aparecer. En el año 1746 el rey Federico V abrió oficialmente el jardín al público.
Hoy en día, su encanto sigue intacto, como un espacio tanto para niños como para adultos. Los juegos se intercalan con restaurantes, pubs y bares con entretenimiento y música en vivo. Para conservar su legado histórico no están permitidos stands de grandes marcas ni letreros de neón.
La mayoría de las estructuras son de metal y madera, sumando al aire nostálgico, además, los puestos se reservan para marcas independientes y locales. Un dato curioso: también es de madera el juego más famoso, un viejo tobogán de 852 metros de largo con una altura máxima de 22 metros.