Más allá del Salar de Uyuni, la ciudad de La Paz, las minas de Potosí y el lago Titicaca, Bolivia tiene otro atractivo, mucho más polémico y menos conocido. Se trata del Camino de la Muerte, una opción no apta para todos los viajeros.
Y a estas condiciones se suma un clima complicado, ya que es una zona de abundantes lluvias y neblina.
Accidentes
Según detalla la BBC, durante la década de 1990 murieron por año un promedio de 300 personas en este camino. Pero el accidente más grave se registró un tiempo antes, en 1983, cuando un colectivo cayó desde una altura de 300 metros y provocó la muerte de más de 100 personas.
Frente a estos accidentes se trazó una carretera alternativa, que es la nueva ruta entre La Paz y Coroico, cuyas obras finalizaron en 2007. Y el Camino de la Muerte quedó reservado para todos aquellos viajeros que no sufran vértigo y que quieran vivir una experiencia de adrenalina sobre ruedas.