La visita a los museos de las grandes ciudades es casi obligación de todo buen turista. Hay que tener en cuenta que siempre se ofertan varias exposiciones dedicadas a temáticas o a artistas que sugieren un desvío del plan original.
Venecia es un museo a cielo abierto con sus callejones y canales y no deja de sorprender con varias muestras independientes como la residencia de Peggy Guggenheim donde se pueden ver algunas de las obras más significativas del arte del siglo 20.
Pero el gran evento artístico del año es la Biennale Arte, la exposición de arte contemporáneo del mundo más antigua del mundo (desde 1895) que se realiza cada dos años. En cada edición, la ciudad permanece literalmente tomada durante los meses que dura.

El pabellón central de los Jardines alberga la muestra principal In Minor Keys curada por Koyo Kouoh, camerunesa que murió poco antes de la inauguración y dejó un legado basado en el arte africano que cubre las expresiones del continente y es electrizante en su variedad e intensidad. La Biennale es la cita obligada de todo entusiasta del arte, desde la cerámica a la instalación, el papel o los textiles porque todo el arte moderno está ahí. Además, Venecia ofrece varias exposiciones secundarias selectas: las dos muestras de la Pinault Collection y la de la Fundación Prada se desarrollan en majestuosos edificios restaurados y proponen también una polémica por la colaboración del arte con los grandes conglomerados económicos que auspician la Biennale.

Rothko y Saraceno
Florencia es otra visita inevitable y, más allá de los Uffici, con interminables colas para entrar y un hormigueo de turistas, hay que aprovechar la imponente muestra de Mark Rothko en el Palazzo Strozzi. Lo interesante de esta muestra consiste en que además de su obra monumental de diferentes colecciones privadas de este artista, ofrece un abanico de obras que van desde sus primeras pinturas expresionistas a las consistentes y revolucionarias abstracciones en las que el color y la geometría juegan un rol revolucionario.

Desde Florencia se puede ir a Munich, ciudad llena de arte en la que resalta la Alte Pinakothek proponiendo una de las visitas sobresalientes para el alma artística. Mucho menos saturada de turistas que los otros grandes museos, la colección estable de la Alte Pinakothek es una impresionante muestra de lo mejor de la pintura europea del Renacimiento y del Barroco, con Durero, Rubens, Rembrandt, Velázquez, Ribera y cientos de cuadros indispensables que producen emoción sin límites. La pequeña galería de contemporáneos también refleja un entusiasmo ilimitado: los girasoles de Van Gogh, Paul Klee, Manet. Además de las colecciones de arte egipcio y etrusco, en Munich se puede aprovechar para ir a la Haus der Kunst, una inmensa construcción en la que inauguró una obra del argentino Tomás Saraceno que dialoga con la impactante instalación que está preparando en las Salinas Grandes en Salta.

Kusama en Colonia
La gran estrella de las muestras de arte en Europa es sin duda la de Yayoi Kusama, que bien vale el viaje hasta Colonia, en Alemania, en donde se realiza una exposición única sobre esta artista japonesa. Los lunares obsesivos y la repetición formal marcan las señas de identidad artística de Kusama que tuvo su época de intensidad performativa en la Nueva York de la década de 1960 y 1970, paseando desnuda por la ciudad, interviniendo de diversas maneras en la escena pública y haciendo ejercicios vanguardistas, que la convirtió en una artista ungida por la crítica y proclamada por el mainstream.
La exposición es la más grande jamás realizada fuera de Estados Unidos y con el atractivo de que hay obras de su etapa de niña dibujante de lunares y líneas, a su juventud exploratoria de texturas hasta las grandes obras contemporáneas que la hicieron una figura central del arte contemporáneo elegida para diseñar para Louis Vuitton. Previsión: hay que sacar entradas con antelación a través del sitio web del Museum Ludwig porque es con entradas limitadas.

Y aprovechar después para entrar a la colección estable de este museo en Colonia que tiene una de las mejores colecciones de Picasso del mundo, además de obras singulares muy vinculadas al arte del siglo 20. Ahí nomás en esta ciudad llena de historia está también el museo Wallraf-Richartz que vale la pena visitar porque se cerrará a fin de año por reformas. La ecléctica colección va desde objetos y extraordinarios cuadros religiosos medievales a una variada colección de pintura moderna en un museo que tiene una historia extraordinaria.
Por supuesto hay cientos de pequeñas muestras a lo largo de las ciudades europeas que bien valen hacer un desvío o una planificación especial. Esta pequeña muestra destaca un circuito actual para aprovechar y llenarse de arte con muestras irrepetibles.