Voy de Viaje
Juan Toselli

Costa Rica, una aventura sostenible: qué ver en San José, Tortuguero y San Carlos

El pequeño país centroamericano ofrece su mejor cara de forma natural y auténtica. Avistaje de flora y fauna de forma exuberante, en un recorrido por otras joyas más allá de la playa.

Diego Tabachnik|03 de julio de 2026 a las 02:46 p. m.
Costa Rica, una aventura sostenible: qué ver en San José, Tortuguero y San Carlos

Aterrizar en Costa Rica es, antes que nada, aceptar un cambio de frecuencia. En un mundo que suele medir el éxito en acero y hormigón, este pequeño gigante centroamericano decidió, hace ya décadas, que su verdadero activo era la fotosíntesis; que su ejército sería de color verde natural y no militar.

Con una superficie de apenas 51.100 kilómetros cuadrados –un tercio de Córdoba, y lo que representa un ínfimo 0,03% de la masa terrestre–, el país logra la proeza estadística de albergar el 6,5% de la biodiversidad de todo el planeta.

No es un decorado ni estadística abrumadora; es una decisión política y cultural que se siente en el aire apenas uno sale del aeropuerto. Aquí, la naturaleza es la protagonista absoluta que ha dictado las reglas de un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad y el bienestar.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

Desde que en 1948 el país decidió abolir su ejército para destinar esos recursos a la educación, la salud y la protección ambiental, Costa Rica moldeó una identidad única. Hoy, esa apuesta se traduce en una matriz energética donde, según datos oficiales, el 98% de la electricidad proviene de fuentes renovables y más de un cuarto del territorio está bajo protección estricta porque son Parques Nacionales.

“Costa Rica es un respiro en el camino”, definen las autoridades de turismo locales, subrayando que el famoso “Pura Vida” no es un eslogan de marketing, sino una “forma de vivir más simple, consciente y en armonía”. Y tras una semana en estas tierras, la notable amabilidad de su gente no hace más que darles la razón. Algo particular tiene este lugar, un destino que no busca el turismo masivo, sino aquel que valora la “conexión genuina con la naturaleza”.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

San José: Oro, café y el peso de la historia

Como buen país centroamericano, Costa Rica tiene varias playas que son un imán para los amantes del sol, la arena y el mar. Con costas tanto hacia el Caribe como el Pacífico, hay puntos mundialmente reconocidos e instalados como referencias turísticas.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

La Voz participó de un recorrido por otras de las numerosas caras de Costa Rica, orientada a la naturaleza, el avistaje de animales y la cultura.

Nuestra travesía comenzó en San José de Costa Rica, una capital que suele ser el intersticio necesario antes de la selva, pero que guarda las claves para entender la idiosincrasia tica. En la Plaza de la Cultura, en pleno centro de la ciudad, un edificio subterráneo con forma de pirámide invertida resguarda el imperdible Museo del Oro Precolombino. Descendemos tres niveles, unos 12 metros bajo tierra, para encontrarnos con una colección que nace en 1950 y que explora la metalurgia local desde el año 300 d.C..

¿Por qué construir hacia abajo? La respuesta tiene su anécdota: se hizo así para no tapar la fachada de su vecino ilustre, el Teatro Nacional. En el museo, además de piezas de oro y cerámica, descubrimos los “boletos de café”, una moneda privada que se usaba en las fincas cafetaleras. Es que ahí también funciona un museo de numismática reflejando la historia del país desde las monedas y billetes.

El Teatro Nacional, inaugurado en 1897, es el monumento máximo a la “oligarquía cafetalera”. Financiado con un impuesto a la exportación de café, el edificio es un impactante despliegue de mármol de Carrara y oro de 22 quilates. “En 1891 empieza la construcción porque la élite quería un teatro con acústica a la altura de Europa”, cuenta Diego Soto, un guía con una formación y conocimiento sobre este país que le daría pelea hasta a Wikipedia.

El ingenio técnico de la época asombra: un sistema mecánico de cuatro puntos permite elevar el piso de la platea hasta el nivel del escenario en solo 17 minutos, convirtiendo el teatro en un salón de baile para las debutantes de la alta sociedad. Es el reflejo de un país que encontró en el café, su “grano de oro” llegado en 1791, la ruta económica para su desarrollo social y cultural.

Con Soto también recorrimos el Mercado Central, un lugar donde convive una explosión de olores, sabores, tradiciones y productos de todo tipo. Siempre es pintoresco e interesante recorrer este tipo de espacios, para tener una impresión de la cara más real de una ciudad.

A las pocas cuadras, mientras cae la noche, nos topamos con una sorpresa y más para un argentino: una estatua de Gustavo Cerati inaugurada hace poco, que da cuenta de la dimensión continental que tuvo el líder de Soda Stereo.

Estatua de Gustavo Cerati, inaugurada hace poco en el centro de San José de Costa Rica.
Estatua de Gustavo Cerati, inaugurada hace poco en el centro de San José de Costa Rica. (LVI. )

Tierra de volcanes

Costa Rica tiene algo más de 60 formaciones volcánicas identificadas. Una de las más cercanas y accesibles desde San José es el volcán Irazú, el más alto del país, a 3432 metros. Hay tres cráteres, incluyendo uno que hizo erupción por última vez en 1963, cubriendo de ceniza durante mucho tiempo a las ciudades de San José y Cartago. Desde ahí, subimos “encima” de las nubes y en día despejado, se pueden divisar tanto la costa caribe como la pacífica.

Tortuguero: El latido del "Pequeño Amazonas"

Dejamos la capital para adentrarnos en el Parque Nacional Tortuguero, en la costa norte caribeña. Aquí no hay rutas; el asfalto cede ante una red de canales donde la vida se mueve al ritmo de los motores de borda y los remos. Tras navegar desde La Pavona, llegamos a un delta donde el río pelea constantemente con el mar Caribe.

Tortuguero es, ante todo, un santuario. Desde los años ‘50, gracias al impulso del conservacionista Archie Carr, se protege a la tortuga verde, que llega masivamente entre julio y octubre para desovar. “Este es un paraíso de la naturaleza", define el guía Alexis Torres mientras nos deslizamos por canales flanqueados por 8.000 tipos de plantas y habitados por 450 especies de aves. En la selva rige una ley implacable que el guía Henry Abraham Flores resume con precisión: “Si no me ves, no me comes; si no me ves, te como”.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

Pero el ojo de los guías está tan entrenado que entre el follaje logramos divisar muchísimos animales. Algunos sí son más ruidosos como los monos aulladores, los cara blanca y los monos araña, que literalmente vuelan de rama en rama. También hay caimanes y cocodrilos que están a la vista. Cada especie tiene algún hecho llamativo y característico: la fascinante araña de telaraña dorada, por ejemplo, es capaz de disparar su red hasta 9 metros de distancia. Sí, Spiderman tuvo una inspiración real.

Párrafo aparte para la “ópera” que es la selva en sí misma. Es como si el lugar tuviera una acústica especial, en la que vale la pena hacer silencio y escuchar el sonido vivo que viene de todas partes. Esos efectos sonoros envolventes se magnifican subiendo al Cerro Tortuguero, desde donde se aprecia el delta y la bravura del mar Caribe en estas playas.

La experiencia caribeña la vivimos hospedándonos en Mawamba Lodge, una serie de cabañas adentradas en la frondoza vegetación, con mucho estilo y detalles de diseño que parecen de revista. Ellos también ofrecen un tour distinto: el restaurante flotante Katonga que permite cenar mientras navegamos bajo las estrellas, en una experiencia gastronómica de dos horas muy recomendable.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

Y hablando de comidas, unas horas antes el pintorezco Cloyde Taylor Martínez nos había acercado a las raíces caribeñas a través de la cocina. Nos enseñó recetas para hacer dulce de coco y camarones con leche de coco, heredadas de su abuelo Walton, quien llegó a estas tierras buscando tortugas antes de que fueran una especie protegida.

Parque Nacional Tortuguero, en Costa Rica. (LVI)
Parque Nacional Tortuguero, en Costa Rica. (LVI) (LVI)

Muelle San Carlos: La reconquista del bosque

El viaje continúa hacia el centro del país, a Muelle San Carlos, provincia de Alajuela, donde nos recibe el impactante Tilajari Eco Resort. Este lugar es el testimonio vivo de una transformación: de potrero ganadero pasó a ser una reserva ecológica de 350 hectáreas. El alma detrás del proyecto es Jaime Hamilton, un estadounidense que llegó hace más de 50 años con el Cuerpo de Paz.

“Me enamoré del país y dije aquí me quedo", confiesa Jaime, quien compró su primera finca cuando estaba a “6 horas a caballo de La Fortuna porque no había caminos”. Hoy, sus hijos gestionan este impactante y confortable hotel con una filosofía que prioriza el impacto en la región por sobre la renta.

Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana.
Costa Rica, un destino donde la naturaleza es desbordante y cercana. (Instituto Costarricense de Turismo ICT.)

Juan Carlos Carranza, gerente del resort, es tajante: “Lo que nosotros buscamos es generar impacto socioeconómico. Mantenemos la ganadería como una pasión, pero el turismo es el motor de la zona”.

En Tilajari, el lujo es el conocimiento. Pedro González, el "natural concierge", nos guía en un avistaje de aves dentro de la propiedad que comienza a las 5 de la mañana. “A esa hora están hambrientos tras pasar la noche sin comer”, explica el guía mientras nos muestra Yigüirros (el ave nacional), tucanes y halcones. En pocas horas, es posible identificar hasta 70 especies diferentes.

Una iguana en la copa de un árbol dentro del Tilajari Eco Resort.

Varias horas más tarde, al anochecer, nos llevamos el premio mayor. En otra caminata dentro del hotel con el guía (incluídas en la tarifa que en temporada baja es de 107 dólares por noche la habitación doble) nos cruzamos con un perezoso que justo estaba caminado en el suelo.

Un perezoso libre en el corazón de Costa Rica

Por lo general, están en los árboles, y bajan una vez por semana para defecar. Encontrar a pocos metros a un ejemplar de esta especie en su hábitat natural provoca una emoción indescriptible, como de estar dentro de un documental de NatGeo.

Un perezoso a pocos metros, dentro del Tilajari Eco Resort, en Costa Rica.

Y por supuesto, hay muchísimas ranas, dentro de las 160 especies de este anfibio que existen en este país.

Ranas, uno de los animales emblemáticos de Costa Rica, apareándose (Gentileza Diego Soto).
Ranas, uno de los animales emblemáticos de Costa Rica, apareándose (Gentileza Diego Soto). (Diego Soto)

Esa caminata concluye con una experiencia gastronómica tradicional: el prensado de caña de azúcar y una clase de cocina preparando tortillas típicas para cenar.

Al día siguiente, realizamos un floating por el río Peñas Blancas, un descenso silencioso en gomones por un “bosque de galería” porque, según el guía Kevin, es como “ver una galería de arte natural”.

El cierre de esta excursión es con un almuerzo en la Casa de Don Pedro, una pequeña construcción tradicional de la zona construida en 1945. Es un viaje al pasado de la Costa Rica rural. Allí nos reciben María Isabel y Leonarda, hijas de Don Pedro, quien vivió hasta los 102 años. “Mi abuelo compró esta propiedad en 1932. Eran 45 hectáreas por 500 colones. Eso era una fortuna porque ganaban un colón por día de trabajo", relata uno de sus descendientes mientras compartimos un plato típico. La familia, que ya va por su cuarta generación con el pequeño Emanuel, mantiene viva una hospitalidad que conmueve. "Para nosotros es una bendición compartir este legado, esta cultura que ya se ve muy poco", dicen con orgullo.

Al final, uno entiende que el "Pura Vida" no es una frase vacía. Es la señora Leonarda agradeciendo a "los muchachos del río" por su bondad, es la visión de Jaime Hamilton eligiendo quedarse en la montaña, y es la conciencia de un país que decidió que su mayor riqueza no se extrae, sino que se contempla y se protege. Costa Rica no es solo un destino; es una lección de supervivencia y esperanza envuelta en el verde más intenso que los ojos puedan registrar.