Ubicado al oeste de la provincia, abarca parte de las Sierras Grandes y de la Pampa de Achala. Aquí “se produce y almacena” el agua que abastece a la mayor parte de Córdoba: la vegetación y el suelo retienen las lluvias que luego escurren por quebradas y arroyos para dar origen a nuestros principales ríos.
Para explorarlo, existen circuitos de distinta duración y niveles de dificultad. La entrada es gratuita, y lo ideal es llegar al parque entre las 9 y las 10 si se quieren hacer los recorridos más largos. De todas formas, en el Centro de Visitantes –donde es obligatorio registrarse– informan sobre el estado de los senderos y definen qué caminatas se pueden emprender según el horario de ingreso.
Para primerizos
El principal atractivo del parque es el sendero que va del Centro de Visitantes hasta el Balcón Norte, uno de los dos puntos que permiten observar cóndores. La actividad es de dificultad media: entre la ida y la vuelta son unos 12 kilómetros que se hacen en alrededor de cuatro horas. A lo largo del camino, hay postas numeradas cada 15 minutos.
El circuito termina unos 15 minutos después de pasar la posta 10, habiendo transitado el sendero “Un encuentro con los cóndores”, en un balcón de piedra que deja al visitante frente a frente con una imponente quebrada de casi 800 metros. En ese cañadón, los cóndores anidan, aprenden a volar y duermen. Vale aclarar que no hay garantía de verlos: todo depende de los vientos y de la temperatura.
El camino que conduce hasta este punto está marcado por pastizales de altura que se mueven con el viento, piedras y bosquecitos aislados de tabaquillos. Y si bien el sendero es accesible, hay algunos tramos con escaleras talladas en la roca que se vuelven más exigentes.
Un plus: desde ciertos puntos, si el clima lo permite, se ve a lo lejos parte del Valle de Punilla y la ciudad de Córdoba.

Tres fáciles y dos difíciles
Hay caminatas para todas las edades, ganas y estados físicos. Las más simples son “Secreto bajo nuestros pies” y “Baño de las ovejas”: cada una lleva entre 45 minutos y una hora. La primera se ubica cerca del Centro de Visitantes y reúne las poesías que hizo un maestro rural sobre los ambientes que componen el parque; mientras que la segunda se encuentra en la seccional Trinidad (zona oeste). Se recomiendan sobre todo para chicos y para gente mayor.
Otro sendero interpretativo es “Piedra libre al zorro”, un tramo que cuenta historias y costumbres sobre una trampa que se usaba para cazarlos. Comienza cerca de la posta 7 del camino principal y lleva una hora y media ir y volver. La dificultad es baja, pero tiene desniveles marcados.
