Búzios tiene algo difícil de explicar. Tal vez sea la mezcla de mar turquesa, calles de arena, posadas escondidas entre la vegetación o ese aire relajado que hace que el tiempo parezca moverse más lento. Lo cierto es que, décadas después de haberse convertido en uno de los destinos más queridos del litoral brasileño, sigue teniendo esa magia que invita a volver.
Y aunque muchos viajeros llegan buscando sus playas más famosas, hay sectores de la península donde el espíritu buziano se siente incluso más auténtico.
Uno de esos lugares es Tucuns, una playa extensa, abierta y mucho más tranquila que otros puntos clásicos de Búzios. A diferencia del movimiento constante de Geribá o João Fernandes, aquí el paisaje se vuelve más natural: dunas bajas, vegetación costera y un mar que cambia de color según el viento.

Es un escenario perfecto para quienes prefieren caminar sin apuro por la arena, mirar el atardecer con poca gente alrededor o simplemente disfrutar del sonido del mar sin demasiadas interrupciones. Tucuns conserva ese aire de Búzios de otros tiempos, cuando el destino todavía era un secreto entre viajeros.
A pocos metros de esta playa se encuentra un pequeño alojamiento que encaja perfecto con ese espíritu relajado: un loft escondido en el barrio Bosque, sobre la calle Garcia Rodrigues. No es un hotel grande ni una estructura turística clásica. De hecho, su encanto está justamente en lo contrario.
El lugar funciona con una lógica simple: pocos huéspedes, ambiente tranquilo y la sensación de estar en una casa más que en un alojamiento turístico. Parte de esa experiencia tiene que ver con quienes lo llevan adelante: Claudio y Pato, argentinos con muchos años vinculados al turismo y a la vida buziana.
Quienes llegan suelen encontrarse con algo que no siempre es tan común en destinos muy visitados: atención directa de los dueños, recomendaciones sinceras y esa hospitalidad que mezcla acento argentino con ritmo brasileño. Desde consejos sobre playas hasta dónde comer pescado fresco o en qué horario conviene recorrer el centro, el acompañamiento es parte del viaje.

La ubicación también suma puntos. Tucuns queda a pocos minutos de algunas de las playas más conocidas de la península, y moverse es bastante sencillo. El sistema de buses que atraviesa Búzios conecta las principales playas y barrios, y para trayectos cortos el Uber funciona muy bien y a precios accesibles.
Eso permite armar días bien distintos: arrancar la mañana con una caminata tranquila por Tucuns, pasar la tarde entre el movimiento de Geribá o Ferradura y terminar la noche en el centro, recorriendo la famosa Rua das Pedras, con sus restaurantes, bares y músicos callejeros.
Podés conocer el loft de alojamiento haciendo click acá.
Porque si algo define a Búzios es justamente esa diversidad. Playas para surfistas y bahías calmas para nadar. Paradores animados y rincones casi vacíos. Caminatas al atardecer y noches con música frente al mar.

En ese mapa de experiencias, alojarse cerca de Tucuns puede ser una forma interesante de vivir el destino desde un lugar diferente: más silencioso, más natural y con el ritmo justo para disfrutar la esencia de la península.
Al final, Búzios siempre encuentra la manera de enamorar al viajero. A veces con sus playas más famosas. Y otras, con esos rincones donde el tiempo parece haberse detenido un poco.