Voy de Viaje
Juan Toselli

Tres reservas ecológicas que vale la pena visitar

Más allá de los hitos urbanos y su oferta turística, la ciudad ofrece estos paseos para salir del ruido y meterse de lleno en la naturaleza porteña.

11 de mayo de 2026 a las 05:42 p. m.
Tres reservas ecológicas que vale la pena visitar

El Obelisco, San Telmo, el Teatro Colón, Recoleta, la Calle Corrientes o el barrio de Palermo y sus múltiples caras. Buenos Aires tiene un circuito clásico que la mayoría de los visitantes recorre sin salirse demasiado del libreto. Pero a metros del río, casi sin que nadie lo anuncie, la Ciudad guarda una postal menos conocida: tres reservas ecológicas con humedales que regulan la temperatura urbana, frenan inundaciones y albergan una biodiversidad que sorprende a quien se acerca sin muchas expectativas. Una alternativa más silenciosa, más agreste y poco visitada, incluso, por el común de los porteños. Una excursión diferente para el que quiere salir del mapa sin alejarse demasiado del centro.

Las tres, además, comparten un mismo origen. Surgieron de terrenos que alguna vez fueron abandonados, basurales o escombros. La naturaleza, en los tres casos, se impuso.

Más de 100 especies habitan estos humedales inmersos en la ciudad. Un mundo dentro de otro, con otro lenguaje.
Más de 100 especies habitan estos humedales inmersos en la ciudad. Un mundo dentro de otro, con otro lenguaje. (Turismo de la Ciudad.)

Costanera Sur: el gran pulmón

Con las torres de Puerto Madero como telón de fondo, la Reserva Ecológica Costanera Sur ocupa 350 hectáreas con cuatro lagunas -de los Patos, de las Gaviotas, de los Coipos y de los Macaes- que funcionan como sistemas cerrados, alimentados únicamente por lluvia y napas freáticas. En 2024, se registraron allí 343 especies de aves, el 30% de la avifauna nacional y el 3% de las aves de todo el mundo. En una visita de apenas dos horas es posible detectar, al menos, 50 especies distintas. Para enfrentar las sequías, la reserva instaló un sistema que conecta las lagunas con el Río de la Plata y garantiza la supervivencia de más de 2.000 especies de flora y fauna. Fue declarada sitio Ramsar en 2005, una distinción internacional para la conservación de humedales, y recibe más de un millón de visitantes por año. Hoy es también el lugar donde los porteños van a hacer ejercicio, a pasear en bici o a tomar unos mates frente al río.

Parece increíble que con apenas alejarse unas cuadras del centro, existan lugares donde el verde resplandece.
Parece increíble que con apenas alejarse unas cuadras del centro, existan lugares donde el verde resplandece. (Turismo de la Ciudad)

Pero antes de ser un área de protección y conservación, la zona tuvo otras vidas. Entre 1918 y 1959, el mismo lugar albergaba el Balneario Municipal, donde los porteños llegaban a disfrutar un día junto al río o a tomarse una cerveza en La Munich, la cervecería más destacada del paseo costanero. Después vino el abandono, y en los años 70 el gobierno militar usó el espacio como destino final de los escombros de las autopistas que estaba demoliendo, con la idea de levantar allí un distrito administrativo con rascacielos. El proyecto se abandonó cuando quedó claro que el terreno era demasiado inestable. Las semillas llegaron con el viento y el río, las plantas crecieron solas, y en 1986 el lugar fue declarado área natural protegida.

Puede visitarse de martes a domingo y feriados, de 8 a 18 en invierno. La entrada es libre y gratuita por Tristán Achával Rodríguez 1550 o Intendente Giralt 40. Pero la Reserva también ofrece un servicio de visitas guiadas por el vivero, que tiene como objetivo facilitar el reconocimiento de las especies silvestres. Es necesario realizar una inscripción previa escribiendo a: [email protected]

La ciudad de Buenos Aires ofrece estos paseos para salir del ruido y meterse de lleno en la naturaleza porteña.
La ciudad de Buenos Aires ofrece estos paseos para salir del ruido y meterse de lleno en la naturaleza porteña. (Turismo de la Ciudad)

Lago Lugano: la segunda vida de un basural

La menos conocida de las tres está en Villa Soldati, bien al sur de la Ciudad, dentro del Parque Roca, el mismo predio que alberga el estadio Mary Terán de Weiss -el más grande de Sudamérica para tenis, sede de la Copa Davis y de recitales masivos- y que en verano monta una playa artificial con arena y reposeras. A pocos metros de todo ese movimiento está la reserva: 36 hectáreas de espacios verdes con 1.000 metros de senderos, dos miradores sobre el lago, tortugas de agua dulce y nutrias visibles a simple vista. Para los amantes del avistaje de aves, hay 118 especies dando vueltas por ahí -tres de ellas migratorias desde Canadá y Estados Unidos- y más de 120 especies de plantas, entre ellas la Orquídea del Talar, que crece en las costas del lago.

¿Qué fue este lugar antes de convertirse en reserva? En las márgenes del Riachuelo, donde desemboca el arroyo Cildáñez, existieron durante siglos grandes bañados conocidos como los Bañados de Flores. En la década del 40, se construyeron tres lagos artificiales -el Soldati, el Lugano y el Regatas- para compensar las inundaciones y desbordes del Riachuelo. El Lugano terminó siendo un basural clandestino durante décadas; y recién en 2012, después de relevar la riqueza vegetal que había crecido en ese abandono, el gobierno porteño lo convirtió en reserva. Su pieza más innovadora es un humedal artificial de 500 m², donde se estudia la capacidad de plantas nativas para absorber metales pesados y almacenar carbono. Las luminarias funcionan con energía solar fotovoltaica, y los visitantes pueden subir a los miradores de aves que se construyeron con maderas biosintéticas.

Se visita de martes a domingo y feriados. Ingreso por Av. 27 de Febrero y Puente Lacarra - Olímpico Ribera Sur.

Ciudad Universitaria: marea y academia

La Reserva Ecológica Ciudad Universitaria, en Costanera Norte, tiene 23 hectáreas con un humedal de 6 hectáreas regulado por las mareas, crecidas y bajantes del Río de la Plata. A diferencia de las lagunas cerradas de Costanera Sur, este es un ambiente costero con sarandisales y pajonales que restringen el acceso y lo mantienen en estado de conservación. Para los que la visitan, hay un sendero circular de 800 metros para recorrer a pie o en bicicleta con vista al río. El predio es también un eslabón del corredor de biodiversidad que une el delta del Paraná con las reservas de Ribera Norte en San Isidro, Vicente López, Costanera Sur y Punta Lara en Ensenada, que tiene más de 100 kilómetros en total.

Reserva ecologica sur avistamiento de aves
Reserva ecologica sur avistamiento de aves (Turismo de la Ciudad)

El origen del lugar también tiene su historia. Los terrenos fueron rellenos sobre el estuario, cedidos por la Municipalidad a la Universidad como compensación por las tierras entregadas para la traza de las autopistas Lugones y Cantilo. Con los años, esas tierras fueron colonizadas por la flora y la fauna del delta del Paraná, conectado a través del Río de la Plata, hasta generar el paisaje que existe hoy. La reserva fue formalizada recién en 2012 por ley de la Ciudad.

La entrada es libre y gratuita y se puede acceder desde la Facultad de Ciencias Exactas, en Intendente Güiraldes 2160, o desde la FADU, por el Puente de Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Dato: hay charlas temáticas que duran media hora y no requieren inscripción previa, y se puede averiguar en los puntos de ingreso.