El Parque Nacional Los Alerces, ubicado en la provincia de Chubut, resguarda tesoros naturales increíbles. En sus más de 250.000 hectáreas se pueden encontrar lagos y ríos de agua cristalina, cascadas y bosques milenarios.
En 2017, esta área protegida fue declarada Patrimonio Natural Mundial por la Unesco, y es uno de los lugares más hermosos para conocer en la Patagonia argentina. En verano, el clima invita a caminar, bañarse en los ríos y hacer excursiones. Algunos imperdibles de este destino son:
Disfrutar de senderos y paisajes
Sus valles y bosques se combinan para crear paisajes bellísimos que se pueden descubrir a través de senderos. Entre los más sencillos está la caminata hasta Puerto Limonao, bordeando el lago Futalaufquen, y el Sendero Interpretativo de Pinturas Rupestres.

Un poco más exigentes son los caminos que llevan a la cascada Yrigoyen o a la laguna Escondida, desde donde se observan los lagos Verde y Menéndez. Y quienes tengan más experiencia pueden aventurarse al cerro Cocinero o al lago Krugger, circuitos que demandan de 6 a 12 horas de marcha.
Maravillarse con lagos y ríos de color turquesa
Los lagos que atesora el parque son verdaderos oasis rodeados de tupida vegetación. En total hay una quincena de ríos y lagos interconectados que sorprenden con su belleza.
Algunos de visita obligada son los lagos Rivadavia, Verde, Futalaufquen y Futaleufú; así como también el río Arrayanes, que tiene aguas cristalinas por donde cruza un puente colgante y conforma una de las postales más hermosas del lugar.

El verano invita a refrescarse en las playitas de los lagos y ríos, en algunos de los cuales es posible también practicar kayak.
Sorprenderse con árboles milenarios
El alerce es un árbol de crecimiento lento que se caracteriza por su longevidad y que en Argentina sólo se encuentra en algunos lugares de la cordillera. Los bosques del Parque Nacional están poblados de ejemplares que llegan a los 70 metros de altura y superan los 2.000 años.
El más emblemático es el Alerce Abuelo, que tiene 2.600 años y se puede conocer en una excursión que parte de Puerto Chucao y navega por el lago Menéndez hasta Puerto Sagrario. Desde ahí se camina por dos horas en plena selva valdiviana, se pasa por el lago Cisne y se llega al árbol milenario.