No es la más larga de la Argentina, no brinda los paisajes más variados, no tiene libros que le estén exclusivamente dedicados. Pero frente a la RN40, aquella que el periodista y explorador Federico Kirbus consagrara como “mágica” ya en los años ’90, la RN3 no se queda atrás: sus 3.000 kilómetros entre Buenos Aires y Tierra del Fuego, siguiendo la línea del Atlántico, invitan a otro viaje mítico por la Argentina austral. Sobre todo en los mil kilómetros que abarca la Ruta Azul, el nombre con que se conoce el tramo que va de Camarones y Bahía Bustamante, en Chubut, al Parque Nacional Monte León, en Santa Cruz. Sólo en un tramo corto, entre Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia, la ruta es realmente costera, pero el azul marino de ese océano que es el hilo conductor del viaje se impone a lo largo de todo el recorrido y le da nombre.
DATOS ÚTILES. Información útil para recorrer la Ruta Azul.
De naturaleza y de historia


A esta altura, la RN3 se vuelve “tierra adentro”, y hay que tomar un desvío para ir hacia la orilla del Atlántico y Puerto Deseado. Sí o sí, porque aquí nos topamos con tres de las grandes maravillas de esta ruta, las que valen el viaje por sí mismo: la ría Deseado, de aguas turquesas, islitas pobladas de pingüinos de Magallanes y acantilados habitados por coloridos cormoranes; el paisaje de piedra de los Miradores de Darwin; y la Isla Pingüino, donde se ven de octubre a marzo los pingüinos de penacho amarillo.