Desde ayer a la tarde, las imágenes del eclipse invadieron las redes a través de miles de fotos y videos. De todo lo que vimos, es probable que recordemos muy poco, y en el grupo privilegiado de lo inolvidable entra la foto que sacó Gon Granja.
El fotógrafo y realizador audiovisual nacido en Alta Gracia hizo la captura en una cornisa ubicada en el filo de Merlo, San Luis, exactamente a las 17.40, momento en el que eclipse alcanzó su máxima expresión.
“A las 17.40 todo cobró sentido: la luna y el sol se alinearon, la temperatura bajó bruscamente varios grados y una oscuridad total hizo que los animales enloquecieran. Todo lo que habíamos leído se hizo realidad. Todo esfuerzo por entender cómo iba a pasar y dónde debíamos estar encontró su lugar”, expresó emocionado el cordobés en su cuenta de Instagram.
Y agregó: “Ni las lágrimas de esta tarde, ni el sudor frío, ni el dolor de garganta pueden explicarlo. Son estos momentos los que hacen que la vida tenga otro significado”.
El protagonista
Para retratar el eclipse, el fotógrafo decidió sumar a una persona en la foto, con el objetivo de mostrar la escala y la relación de la figura humana respecto del fenómeno y nuestro vínculo con el universo.
El elegido fue Sebastián Giordano, ciclista especializado en la modalidad trial y amigo de Gon. “Debía ser alguien que admirara por su dedicación, que supiera lo que estaba haciendo a la perfección y con el que a su vez tuviera la confianza para poder hablar sin filtro sobre la marcha”, explicó.
Detrás de escena
Es muy difícil que una foto así se consiga por casualidad. Gon venía investigando sobre el eclipse desde hacía un año, cuando se enteró del fenómeno en una cena con amigos.
“Mientras más buscaba, más me daba cuenta de lo afortunados que éramos de poder presenciar semejante momento. Poco a poco, diferentes organismos como la Nasa, observatorios astronómicos y entes científicos iban confirmando lo que parecía ser un hito único para la provincia de Córdoba y, sin darnos cuenta, para mi vida y la de mis colegas”, contó.
Dos meses antes del evento, recorrieron las sierras con una app que calcula cómo se moverán los astros. Entre los lugares ubicados en la franja de totalidad del eclipse, y que contaban con la distancia suficiente para que pudiera enfocar y encuadrar toda la imagen en la cámara, el spot elegido fue una cornisa en el filo de Merlo.
Después de conseguir un teleobjetivo que disparara a larga distancia, comprar láminas solares para no dañar la vista ni los equipos y seguir el clima de cerca, ayer arrancó alrededor de las 5.30 de la mañana con su grupo de trabajo. Unas doce horas después, cada uno estaba en su posición, preparado para lograr una foto de película.