Cada 22 de mayo, el mundo del vino celebra el Día Internacional del Chardonnay, una de las cepas blancas más prestigiosas y versátiles del planeta. En Mendoza, esa fecha encuentra un escenario ideal en Finca Bandini, una bodega ubicada entre Las Compuertas y Vistalba, en Luján de Cuyo, que transformó el enoturismo en una experiencia inmersiva entre viñedos, montaña y gastronomía.
Rodeada por la Cordillera de los Andes y más de 70 hectáreas de viñedos, la finca se consolidó en los últimos años como uno de los destinos más sofisticados para quienes buscan descubrir el universo del vino mendocino desde su origen.
Y en esta ocasión, el protagonista es el Magno Corpore Chardonnay, una etiqueta elaborada con uvas provenientes de Los Chacayes, a 1.200 metros sobre el nivel del mar.
Un Chardonnay de montaña nacido en el Valle de Uco
El Magno Corpore Chardonnay representa la búsqueda de vinos de alta gama con fuerte identidad territorial. Las uvas provienen de un terroir marcado por la amplitud térmica, los suelos franco arenosos y el clima fresco de montaña, condiciones que permiten desarrollar vinos complejos y elegantes.

Según explican desde Finca Bandini, el objetivo fue reinterpretar una de las variedades blancas más reconocidas del mundo desde una mirada profundamente mendocina. El proceso incluye cosecha manual, selección artesanal de racimos y un trabajo enológico orientado a preservar frescura, volumen y expresión varietal.
La fermentación se realiza a temperatura controlada y luego el vino pasa 12 meses en barricas de roble francés de primer uso, acompañado por trabajo sobre lías finas. El resultado es un Chardonnay de perfil complejo, con notas a manzanas horneadas, avellanas y una marcada elegancia en boca.
La etiqueta forma parte de una propuesta más amplia que busca conectar vino, paisaje y hospitalidad en uno de los grandes polos del turismo enológico argentino.
Enoturismo premium frente a la Cordillera
Más allá de sus productos, Finca Bandini apuesta fuerte al turismo del vino con experiencias pensadas para recorrer y entender el terroir mendocino desde adentro.
La bodega ofrece degustaciones guiadas, recorridos por viñedos, experiencias en carrito de golf, paseos a caballo y actividades de blending donde los visitantes pueden crear sus propios cortes. También propone almuerzos maridados inspirados en la cocina regional, con vista privilegiada a la Cordillera de los Andes.
Uno de los diferenciales del lugar es la posibilidad de conocer en detalle cómo influyen los distintos perfiles de suelo y microzonas en cada vino. Para eso, la finca combina recorridos turísticos con explicaciones técnicas sobre viticultura y elaboración.
La arquitectura contemporánea, integrada al paisaje de montaña, completa una experiencia que cada vez atrae a más viajeros nacionales e internacionales interesados en el turismo gastronómico y enológico.
Mendoza y el auge del turismo del vino
En los últimos años, Mendoza se consolidó como uno de los destinos enoturísticos más importantes de América Latina. Bodegas abiertas al turismo, experiencias gastronómicas, hoteles entre viñedos y circuitos del vino forman parte de una oferta que combina naturaleza, cultura y producción local.

En ese escenario, Finca Bandini aparece como una de las propuestas que mejor sintetizan el nuevo perfil del turismo mendocino: experiencias boutique, foco en el terroir y vinos premium atravesados por identidad regional.
El Magno Corpore Chardonnay puede conseguirse en restaurantes y vinotecas de todo el país, además de venta directa en la bodega. El precio sugerido ronda los $60.000.