Unquillo dice ¡carnaval!
Este sábado comienzan los corsos de Unquillo. Hay cambios en la forma de concebir esta edición. Los unquillenses asistirán sin cargo. Habrá corsos barriales y también el tradicional festejo en la Doble Avenida. Todo, en esta nota.
Hay que ser macho para pasar la noche en la Casona Villa Adelina de Unquillo. Parece un predio embrujado. Está rodeada por caballos blancos caídos del esqueleto de una calesita. En sus galerías hay gigantes amenazadores sobre inmensas bicicletas quietas. Y detrás de la puerta principal, en el hall central, el busto de una mujer cuyos rulos casi tocan el techo, se deja trepar el cuello por el artista que le talla los pliegues. Pero lo que a simple vista parece una escena tenebrosa es en realidad un espacio donde la magia aguarda agazapada.
Esta es la previa de una de las tradiciones más fuertemente arraigadas en el imaginario unquillense, una celebración con 76 años de antigüedad que no perdió vigor ni siquiera en los años más oscuros de nuestra historia. Muchas cosas han cambiado en los últimos tiempos, en los modos y en las formas. La inercia de los corsos en algún momento pareció aletargarse hasta perimir. El año pasado, de hecho, un episodio desafortunado le costó la vida a Gabriel Torres, joven que falleció a la salida del carnaval. Esos episodios trágicos pusieron en jaque la continuidad. Pero el amor es más fuerte.
La emoción se confunde con el cansancio en la mirada de los involucrados en la previa. La gente va y viene cargando torsos, brazos, partes todas de un puzzle que se ensamblará para disfrute de la comunidad y de los visitantes desde este sábado, cuando el desfile comience a rodar. Los cabezones observan el movimiento con la impasibilidad propia de las figuras inanimadas. Hay sudor entre golpes y chispas de soldadura.
La primera diferencia que salta a la vista respecto de ediciones anteriores es la complicidad, cómo se han ablandado las ceremonias. También el empeño que se invierte en recuperar el espacio como lugar de confluencia vecinal. Martín Griffa, Director de Cultura de Unquillo, explica este volantazo: "A partir de 2008 empieza a verse un cambio gracias a la Mesa de Coordinación de Corsos que desarrolla tres ejes: identidad, participación y desarrollo local. El sentido de la inclusión, la gratuidad de los corsos de la Doble Avenida para los unquillenses, la suma de las fiestas barriales y la inclusión de murgas hacen un espacio de participación y no de competencia". Detalles para nada menores materializarán lo puesto en el papel; ya no habrá reina del carnaval sino "reinado" (no se elige a la chica más linda, se elige al personaje que exprese más acabadamente el espíritu del carnaval), las competencias se cambiaron por una idea integral en la que cada quien comparte lo que ha hecho con el resto, y hay más agrupaciones incluidas. Luego de que el carnaval fuera declarado de interés patrimonial, lo que se intenta resignificar es la mirada, cómo una celebración pagana (en la que todo vale) se vuelve de la mano del esfuerzo mancomunado, una empresa destinada a unir, a comprender y a disfrutar en familia. Según Griffa, "en el carnaval se ponen en juego nuestros valores pero también nuestras contradicciones".
Por eso las Mesas barriales con los centros vecinales y los artistas del mismo barrio en esfuerzo conjunto. Por eso también la recuperación de los espectáculos y la presencia de carrozas y murgas. De acuerdo a Nicolás Koconos, Coordinador de Corsos, “este año se organiza todo a partir de una comunidad diversa y que debate mucho. En la mesa de los 15 se hace un laburo donde cada uno aporta desde sus conocimientos, eso genera una gratificación de haber laburado entre todos; artistas plásticos, agrupaciones y jóvenes”, comenta. Ciudad de fiesta Las celebraciones correrán por dos caminos que atraviesan la ciudad serrana. Primero el de la Doble Avenida, una calle ancha que funciona como recorrido y escenario para los artistas y las agrupaciones.
Este sábado a las 22 se dará la voz de largada desde ese lugar. Por la noche subirá al escenario La Chilinga, agrupación con fuerte carácter murguero conducida por Daniel Buira (exbaterista de Los Piojos y actual de Vicentico), que tiene cinco discos en su haber y participó en trabajos de Fito Páez, Mercedes Sosa, Calle 13 y Kevin Johansen, entre otros. Luego, los barrios, donde desde el sábado 22 se abrirán las puertas para que la fiesta concéntrica envuelva a Unquillo en un abrazo de algarabía. Para estos últimos, el municipio aporta técnica para espectáculos, además de seguridad. "El carnaval es llorar y reír –asegura Griffa–, y muchas de las cosas que hacemos van en la misma línea de generar espacios de expresión donde los jóvenes se sientan convocados. Este año hay un operativo de seguridad más riguroso para contener y que no suceda ningún hecho de violencia. Todos nos tenemos que sentir responsables de una fiesta sin conflictos; los asistentes, los comerciantes y los vecinos", reflexiona.
Por su parte, Koconos afirma que tras meses de armado, están en los últimos detalles. “Esto que ves acá en un ratito se arma y en la avenida se terminan de montar. El equipo trabajó en la resolución plástica de la estructura de las carrozas, que este año también involucra a las invitadas comparsas andina y afro. Además, estarán presentes el folklore y los adultos mayores”. Un detalle que promete vigorizar más las ediciones sucesivas y el compromiso con la fiesta es el presupuesto destinado a la compra de material, que luego se recicla o se lleva a fábricas para intercambio. Y, quizá lo más importante, la inminente habilitación de un galpón donde se puedan almacenar las máquinas y esos materiales, al igual que las carrozas y las figuras. El material, la tradición, la suma de los brazos, la búsqueda. La firme convicción de que eventualmente podrá trabajarse en la idea de un museo unquillense del carnaval. Estas serán algunas de las cosas que encontrarán los asistentes a esta 76 edición de una fiesta que recupera un rumbo.
Programación
Hoy. Presentación de La Chilinga.Mañana. La Pata de la Tuerta.Horario. El ingreso al predio del corso se habilita a las 22, en la Doble Avenida de Unquillo.Entradas. Menores de 10 años gratis. Entrada general: $ 25.

