Premios Marlos 2012: como chanchos para los choclos
Se entregaron los célebres premios de Doña Rosa. Crónica de una noche eterna, con polémicas, ausencias, reconciliaciones y sobre todo mucho humor.
Ni la imponente alfombra roja ni los miles de flashes que cada famoso provocó en la puerta de Zebra lograron ganarle en brillo, gracia y garbo a las estatuillas de choclos, que fueron el centro de atención de una noche en la que la farándula carlospacense se permitió reírse de sí misma.
La ya clásica idea de Raúl Ceballos para que su alter ego Doña Rosa se luzca en el arte de deslucir a los demás tuvo en la noche del martes en el el boliche de Carlos Paz una velada a todo trapo: con presencia de casi todos los elencos que actualmente forman parte de la cartelera veraniega y con un guión filoso y amable al mismo tiempo, la entrega de los Marlos fue una fiesta digna para una temporada que comienza a despedirse con la dignidad de las señoras que saben han cumplido su misión.
Larga esperaEl dato destacado de la noche fue la eterna, exagerada sala de espera para un show anunciado para la medianoche. Recién minutos antes de las tres comenzó el paso de los famosos desde la terraza vip hacia el salón, cuando aún circulaban bandejas de sushi, pizzas varias y tragos a voluntad de los asistentes.
En esas largas horas primerearon los integrantes del elenco de Smail, con Aníbal Pachano a la cabeza: ocuparon las mesas, se prestaron para las fotos y en algún momento por motivos que se desconocen Pachano padre y Pachano hija se pusieron a hacer sobre las espaldas de los bailarines movimientos que bien podrían haber sido interpretados como masajes o curas de empacho. En fin. Que la cosa venía demorada mientras ingresaban casi sin permitir descanso a los curiosos, uno tras otro, los famosos de la temporada. El más acosado por los celulares y los gritos fue Matías Alé, aunque también supieron despertar algún griterío Ileana Calabró, Freddy Villarreal y Beatriz Salomón.
En la terraza de espera la charla contrastaba con el glamour de la alfombra roja: en general la sensación que corría era que la temporada no había sido tan buena como se podría haber pensado en un principio, que más o menos se habían salvado ciertos números pero que, si acaso hubo una explosión de público, eso ocurrió en una sola obra, justamente la que no había enviado embajador alguno a la entrega de los Marlos. Como si fuera un sketch cómico, unos y otros no paraban de hablar de Stravaganza, incluso para quejarse de que todo el mundo hablase sólo de Stravaganza. Cosas que pasan.
Una vez adentro del salón de Zebra, quienes habían sobrevivido a la espera se aprontaron para pasar un rato de distensión, a la luz de un choclo carnavalesco ilustrado en la pantalla.
El actor Ángel Fernandez Mateu y el comediante Chango Juárez fueron los presentadores de los premios, con una Doña Rosa menos activa que en ediciones anteriores pero siempre dispuesta al chiste ácido y al latigazo sobre la farándula. En el público, los más activos y entusiastas eran los de la troupe pachanesca, con el propio Aníbal excitado e inquieto. Sobre un costado del salón, los elencos dirigidos por René Bertrand también metieron bochinche, sobre todo con la participación altisonante de Dallys Ferreyra, ligeramente sacada.
A los premiosLa insólita premiación, con sus originales rubros, comenzó pasadas las tres con la categoría "Peor Sketch", que quedó desierta. Luego, la periodista Ana María Alfaro subió a recibir su choclo por "la frase del verano", ganada según Doña Rosa en virtud de una oportuna exclamación en ocasión de los premios Carlos: "30 años escuchando las mismas estupideces". Aplausos de pie para la señora, e inmediato pase a la siguiente categoría, un choclo a la obra de la que nadie habló: Ponete en mis zapatos.
El rubro "mejor no nominado en los premios Carlos" fue uno de los más celebrados por los famosos, y su ganadora se llevó la primera ovación tribunera de la noche: Ximena Capristo subió al escenario bajo un coro libidinoso que repetía "negraaaa, negraaaa". La despampanante morocha le dedicó el Marlo a su obra, Boeing Boeing, a la que calificó como "la mejor".
La fiesta siguió con el rubro "mejor actor del mundo", un premio otorgado a Freddy Villarreal por su insistencia en quejarse, en ediciones anteriores, de haber sido incluido en los Marlos. Freddy aceptó el choclo y fue el primero en caer en la tentación del chiste que estaba cantado: "le agradezco al miembro del jurado que me votó. Lo tengo muy adentro", dijo, y no recibió los alfajores de obsequio: "se los meten de canto en el medio del o... todos los que están acá", se despachó. Su compañera de elenco en 14 millones, Claudia Fernández, se llevó por su parte el Marlo "a la mejor actriz del mundo".
El Marlo por "gracias por irse antes de tiempo" fue, claro, para Palito Ortega y todo el elenco de El gran show, tan ausente en la noche de Zebra como en las listas de espectáculos exitosos. Hubo risas crueles para el ex gobernador de Tucumán.
ReconciliaciónLa primera polémica de la noche vino de la mano de Dallys: la rubia subió a recibir su Marlo "Gracias por venir" y se lo dedicó a Ileana Calabró: "ya sabés dónde te lo podés meter", dijo. Más tarde, Ileana subió a recibir su Marlo a la "mejor pelea", justamente por su cruce con la notera y vedette paraguaya, quien volvió al escenario para protagonizar un casi beso de reconciliación y un intercambio de choclos "para que cada una haga lo que quiera con él".
De Sofía para PaulaHubo más premios: "mejor desmayo" (Laura Miller), "missing, ni él sabía que estaba en Carlos Paz" (Marcos Ontivero), "mejor chongo todo terreno" (Matías Alé) y "mejor gay" (Tristán, quien prometió volver para casarse con Doña Rosa). Entonces llegó el momento de elegir a la "diosa del verano", el único rubro no decidido por Doña Rosa, y el único sometido a aplausómetro: fue peleado, pero quedó en manos de Sofía Pachano, quien se lo dedicó en sorna a Paula Chaves, elegida Chica del verano 2012 por los lectores de La Voz del Interior.
Doña Jovita animó luego un breve intervalo con una participación desopilante, y el show continuó con el rubro "mejor pariente". El choclo fue para María Rosa Fugazot, madre de René Bertrand. Después vinieron los premios a "mejor participación en show" (Beatriz Salomón), "misión imposible" (Gladys Florimonti), "mejor espectáculo callejero" (Mi novia, mi novio, yo, por la cantidad de gente que juntó afuera del teatro para ver a Ricardo Fort), "mejor tenedor de micrófono" (Pablo Layús) y "sorpresa de la comedia" (14 millones).
Hubo un momento de tensión en el rubro “tanta inversión para nada”, que fue para Doña Jovita por haber contratado a Eugenio Zanetti para la escenografía: en la justificación del premio se dijo “¿me quieren hacer creer que alguien del público de Doña Jovita tiene la menor idea de quién es Eugenio Zanetti?”. José Luis Serrano subió a recibir el choclo y dijo: “no fue tan para nada... nos fue muy bien con la obra y ahora vamos a estar en Córdoba”, dijo.
Oro SerranoLa noche se encaminaba a su final con el rubro "disforia actoral" (René Bertrand y Roberto Antier) y con los especiales premio limón y premio naranja. El limón fue para Aníbal Pachano, por su enojo durante la temporada, algo que el coreógrafo desmintió al recibir el choclo, y el naranja (buena onda) fue para Jean Francois Casanovas. Pasadas la cuatro, en un clima de euforia que devino en emoción, el Marlo de Oro fue para Roly Serrano.
El público se puso de pie para recibir al actor de Venecia, quien agradeció el gesto en medio de un momento personal complicado. Ya no quedaba espacio para nada más que alguna lágrima, algún abrazo. Y ahí se fueron los Marlos, con su brillo bizarro, su celebración de lo ridículo y su licencia para decir ciertas cosas que hacían falta.

