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“Woodstock 99”, el documental sobre cómo el festival pasó del “paz y amor” a la furia machista

La película de HBO recrea al detalle tres días caóticos que clausuraron una forma de entender al rock.

02 de septiembre de 2021 a las 11:50 a. m.
“Woodstock 99”, el documental sobre cómo el festival pasó del “paz y amor” a la furia machista
"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO).

El festival de Woodstock es sin dudas un sello icónico dentro de la cultura rock a nivel mundial. Quizás porque fue uno de los primeros en explotar el formato multitudinario en un contexto de explosión contracultural (el verano de “paz y amor” de 1969). Luego, tuvo una reedición exitosa bajo los imperios del marketing de la nostalgia en 1994, y finalmente hubo una tercera y fatídica experiencia en 1999, que prácticamente terminó siendo el sello de defunción de la marca.

Sobre ese último periodo se centra el documental Woodstock 99, Peace, love and rage (Paz, amor y rabia), dirigido por Garret Price para HBO. El trabajo da cuenta de un clima de época en la cultura rock, en la que el reviente, un machismo barrabrava y misógino, y esa absurda idea del “aguante” a costa de cualquier cosa eran las marcas que llevaban, tanto a los organizadores como al público, a límites intolerables.

"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO).
"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO). (HBO.)

Eso queda en claro en este relato coral en el que hablan los organizadores Michael Lang y Dave Holmes (tratando de excusarse de una y mil formas, y haciendo poca autocrítica) un cúmulo de músicos como Jonathan Davis (cantante de Korn), Moby, Dexter Holland y Noodles (The Offspring), y varios asistentes.

Predestinado al caos

Aquello fue una olla a presión que se montó en una antigua base militar, un verano bajo un sol abrasador y con una programación de 3 días, casi en continuo.

El documental (ortodoxo en sus formas) recrea con muchísimo material de archivo la crónica de una debacle anunciada. Con más de 300 mil asistentes, las previsiones sanitarias y de abastecimiento mínimo para atravesar el periplo colapsaron. La avaricia empresarial ayudó: había pocas fuentes gratuitas con agua potable, mientras que cada botellita se vendía a 4 dólares (un valor que incluso hoy suena ridículo).

"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO).
"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO). (HBO.)

La tensión fue subiendo, y el recorte que hace Garret señala algunos músicos, cuanto menos, como irresponsables. Caen en esa volteada Fred Drust de Limp Bizkit y Anthony Kiedis, cantante de los Red Hot Chili Peppers.

El intendente de la localidad donde se realizaba el festival acudió a este último para pedirle que calmara a las fieras, que para el tercer día ya estaban prendiendo fuego a varias torres de sonido y destrozando vallas. La respuesta de los RHCP fue salir a escena y tocar Fire, de Hendrix. O sea, enardecer más todo.

"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO).
"Woodstock 99: love, peace and rage", de HBO. (Gentileza HBO). (HBO.)

El documental también revela las múltiples denuncias de violaciones contra mujeres que asistieron al festival, jaqueadas por un momento sociocultural en el que esa testosterona hipertrofiada era para muchos sinónimo de fiesta.

Es interesante el trazo mediático que hace el documental sobre este punto, analizando como desde el cine y la televisión se fomentaba esta visión de la mujer casi como un objeto sexual descartable.

Aún con matices y a otra escala, imposible no pensar en similitudes con tantos encuentros rockeros que por estas latitudes también hicieron agua, maltratando al espectador y confundiendo codicia con explotación desmedida.

Woodstock ‘99: love, peace and rage está disponible en HBO y sus plataformas, y en Cablevisión Flow.

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