The Walking Dead: así fue el final de la séptima temporada
¡Alerta de spoiler! La última temporada llegó a su fin con muertes, traiciones y balacera.
(Aviso de spoiler: si no querés saber lo que sucedió en el capítulo final de la séptima temporada no leas esta nota).
Finalmente la séptima temporada de The Walking Dead llegó a su fin, luego de un comienzo extremadamente violento en el que el malvado Negan desplegó todo su repertorio de crueldades y varios capítulos lentos en los que a través de las historias personales se preparó el terreno para el desenlace. Esta última emisión estuvo cargada de tensión y acción.
Mientras la batalla entre los "malosos" Salvadores y las distintas comunidades unidas por la sed de revancha de Ricky estaba lista a desencadenarse, una vez más, la trama apeló a un relato inteligente y elíptico de la mano del personaje de Sasha y un giro inesperado cuando una de las facciones traicionó al lado de los buenos comandados por el sheriff.

Junto a Rosita y Eugene, el personaje de Sasha fue uno de los más interesantes de esta temporada y fue a través de sus ojos y su juego de flashbacks (con escenas junto a su ex Abraham, muerto por el bate de béisbol de Negan) que los televidentes recrearon una historia de amor profunda y cosecharon la ira necesaria para llegar al combate y entender por qué la misma Sasha se quitaría la vida en pro de no ser usada contra los suyos por el diabólico Negan. ”Si vas a morir, que tenga un sentido”, le había dicho Abraham en una charla previa dándole una gran lección, paradójicamente, de vida.
Y así fue nomás, convertida en zombie Sasha desató la inevitable balacera entre los bandos que se encontraban cara a cara en las puertas de Alexandría. Pero segundos antes, la trama había tenido un giro impensado, cuando todo hacía suponer una ofensiva de Rick y los suyos que comenzaría haciendo volar por los aires con bombas a Negan y el grupo de Salvadores presentes, una de las facciones desactivó el arsenal y puso literalmente de rodillas al grupo de los buenos.

Con sed de venganza, y mucha malicia, Negan juró saciar la sed de Lucille (su bate con alambrado de púas) con la cabeza de Carl (hijo de Rick), pero cuando el destino parecía escrito el tigre del Rey Ezequiel irrumpió la escena y dispersó a todos. Así quedaron las cosas, los Salvadores replegándose y los de Alexandría reagrupando fuerzas.
En este contexto abrirá la octava temporada, Negan y los suyos ya declararon la guerra y están dispuesto a volver al ataque mientras que los de Rick también saben que el único camino posible es la batalla. Así, cuando suceda lo inevitable sabremos que no habrá término medio y mucha sangre correrá por este mundo post apocalíptico. Quiénes ganaran y a qué costo no lo sabemos, lo único que está claro es que el nivel de adrenalina con el que terminó la temporada siete deja a los creadores de la serie ante la inmejorable posibilidad de hacer un nuevo ciclo electrizante.