Vuelve "House of Cards": Crisis de alcoba en la Casa Blanca
La tercera temporada de House of Cards dejó un interrogante abierto en torno a qué decidirá hacer Claire, la esposa de Underwood interpretada por Robin Wright.
La trompeta de Jeff Beal marca el comienzo de House of Cards, sobre las imágenes de la ciudad de Washington DC desierta. La imagen aséptica genera desasosiego. Los actores Kevin Spacey y Robin Wright arrebatan el aliento al espectador que se asoma al poder siguiendo de cerca a la pareja más poderosa del Congreso, primero, y de la Casa Blanca, después.
Francis Underwood y su esposa Claire trazan el camino de ascenso a la presidencia de los Estados Unidos a la manera de los Macbeth, pero con una puja en el corazón del matrimonio que al terminar la tercera temporada marcó el punto final con una frase demoledora. "Te estoy dejando", dijo Claire y salió de la Casa Blanca erguida en toda su estatura.
Ella ha sido un respaldo invalorable en la carrera política del senador demócrata Underwood, compañera de delitos en una amplia gama: desde asesinatos a mentiras solapadas, secretos bien usados, manipulación de los débiles, traición sistemática.
La pareja actoral tiene una química perfecta, con la distancia justa entre los personajes que fortalecen su libido con votos y alianzas. Los ritos del matrimonio son reconocibles para los seguidores de la serie. Cuando Claire y Francis fumaban de noche en su casa, con la ventana abierta, era señal de que mantenían el equilibrio. Los ejercicios nocturnos de ella por el parque, como los lobos, las miradas letales, los silencios largos y amenazantes fueron recursos de interpretación que Spacey y Wright perfeccionaron a medida que los conflictos crecían en vértigo.
Para esta temporada, año electoral en Estados Unidos, el guion deberá resolver varios temas y líneas argumentales. ¿Qué hará Claire? ¿El aparato político y los enemigos de Underwood aprovecharán la coyuntura? ¿Nace una nueva Hillary Clinton? ¿Cómo disimulará Underwood el abandono ante los medios y el marketing de campaña? ¿Qué alianza tejerá Jackie Sharp (Molly Parker), la brillante e hipnótica excompañera política del presidente? ¿Jackie se sumará a la campaña de Heather Dunbar (Elizabeth Marvel) precandidata y rival de Frank?
Existen otros personajes complejos que se despegan de la figura omnipotente de Underwood. Michael Kelly es Doug Stamper, el jefe de Personal de Francis y su asistente. El hombre ha demostrado ser capaz de cualquier cosa por lealtad a su presidente. Conoce la lista de asesinados y mantiene a raya al hacker, un peligro que en esta temporada debiera encontrar resolución. Jimmi Simpson compone el personaje de Gavin Orsay, un sujeto que intercepta comunicaciones del Capitolio, del FBI o el Pentágono, con identidades falsas. Ha logrado burlar al implacable Doug pero no se sabe por cuánto tiempo.
También se puede fantasear sobre los sentimientos de Jackie y Remy Danton (Mahershala Ali), una especie de recaudador de dinero que camina los pasillos del Congreso. Ellos se han reprimido por fuerza de las conveniencias. Remy ha sido amante de la mujer que tomaba decisiones de guerra en Naciones Unidas sin que le temblara la pera.
House of Cards desnuda las miserias y los negocios de la política en el lugar más poderoso del mundo occidental. El espectador sigue de cerca el complicado sistema de elecciones primarias, las conversaciones de Underwood con potenciales aliados, la puja entre demócratas y republicanos en el sistema bipartidista que no permite otras opciones. Mientras tanto, los rasgos más humanos son sofocados, la pasión está en el éxito y el futuro de la nación depende de la capacidad de daño de los adversarios.