Temas del día:

Perdidos en la Gran Manzana

El formato del reality se presta desde esta noche a retratar la experiencia de cuatro amish y un menonita en la ciudad de Nueva York. VOS dialogó con Kate, una joven de 21 años que sueña con ser modela.

26 de junio de 2013 a las 12:02 a. m.
Cristina Aizpeolea
Perdidos en la Gran Manzana
Cinco vidas van a cambiar para siempre, luego de esta inmersión en la Gran Manzana.

La última categoría televisiva creada para abarcar estas experiencias es la del "reality cultural". La consigna es traspolar a los miembros de una comunidad a otra muy diferente, y hasta contraria y diametralmente opuesta en sus valores y costumbres, para retratar la sorpresa y las reacciones ante el desajuste al que se exponen. Y aunque aceptan y son conscientes de que una cámara andará pegada a ellos registrando cada gesto y cada movimiento, a los participantes se les hace imposible disimular, y el televidente termina ante un programa generalmente entretenido y muy bien editado, que en el camino lo ilustra sobre la diversidad de horizontes que cultiva este planeta.

Por la misma senda que Perdidos en la tribu, y su nueva versión en tierra local, Perdidos en la ciudad, que mostró el intercambio entre familias argentinas y de comunidades africanas, llega ahora Mundo Amish: Rompiendo las reglas, un "reality cultural" dispuesto a revelar cómo les va en Nueva York a cinco jóvenes que crecieron bajo las reglas y las tradiciones centenarias una comunidad religiosa anabaptista, como los amish o los menonitas. El contraste está cantado. Del estilo de vida modesto y sencillo, de la resistencia a adoptar las comodidades de la tecnología, del imperioso "Ordnung" (las estrictas normas a respetar), pasarán directamente al contagioso caos de la Gran Manzana, a la capital cosmopolita, al símbolo urbano del capitalismo que se vanagloria de la libertad de expresión.

Los cinco llegan a Nueva York en busca de nuevos estilo de vida, con el anhelo de intentar profesiones y trabajos imposibles en sus comunidades.

Kate, 21 años, es una de las que se anotó para este viaje "iniciático". Hija de un obispo y de una encumbrada personalidad de la comunidad amish, lleva en su valija de cuero el sueño de ser modelo. Desde Nueva York, no sólo se expuso a las cámaras, sino también a distintos medios de prensa del mundo, para contar su experiencia vía telefónica.

-¿Cuándo descubriste que querías ser modelo? ¿Cómo?

-Desde que tengo 12 años, o quizá antes, cuando venía revistas con publicidades. Yo siempre quise ser una de esas chicas sonrientes, y vestirme así, con prendas diferentes al uniforme amish. Siempre quise usar maquillaje, tacos, hacerme peinados. Por supuesto, como eso no estaba permitido, más ganas me dio de hacerlo.

-¿Qué significa la libertad para vos?

-Más que hacer lo que uno quiere, para mí la libertad radica en la posibilidad de expresarse, en todos los órdenes.

-¿Cómo vivis la experiencia de estar frente a cámaras todo el tiempo?

-Es realmente dura. Pensá que nosotros no crecimos viendo televisión. Cuando comenzó el programa estaba realmente retraída.

-¿Cuál es la regla que querés quebrar?

-La de vestirme como quiera, sin pensar si está muy larga o muy corta la falda.

-¿Es posible regresar a la comunidad luego de esto?

-Difícilmente. Pero sólo me preocupa cuánto pueda sufrir mi familia. Me tiene sin cuidado lo que diga la comunidad.

Mundo Amish. Rompiendo las reglas. El reality cultural va por la pantalla de TLC. Los miércoles a las 23.

Más de VOS - TV