Miradas opuestas a "Periodismo para todos"
El regreso de Jorge Lanata a la televisión abierta, desde dos puntos de vista.
A favorPor Cecilia SánchezLas intenciones quedaron demostradas desde el bautismo del programa. Periodismo para todos (y todas) no encierra otra cosa que una postura política de confrontación con el gobierno y una apuesta doble: devolver a Jorge Lanata a la televisión abierta que tanto tiempo lo mantuvo al margen y hacerlo desde unos de los canales que pertenecen al grupo que supo criticar.
Y salió bien. Si siempre Lanata supo adaptarse a modestos recursos, en especial en sus estadías en la televisión por cable, los años dedicados al trabajo documental y sus incursiones en el teatro le proporcionan un valor agregado al ciclo. Con ello, despabila al programa del lenguaje duro y detallado que suele acompañar a la labor de investigación periodística, y que muchas veces puede resultar tediosa hasta para el televidente más cautivo.
En ese sentido, el público de domingo ha acompañado la propuesta con un notable rating (ha promediado 16.5 puntos) en uno de los días por excelencia reservado a los shows de entretenimiento. Aunque eso tampoco le falta. Lanata arranca con un monólogo editorial, y aunque está lejos de emular al fantástico Tato Bores, el stand up le pone un poco de humor y pimienta al ciclo. También lo acompañan imitadores e incluye sketches en los que no teme reírse de sí mismo y sus circunstancias, y también de las circunstancias de algunos funcionarios.
A esta altura, ya es indiscutible que Jorge Lanata ha sido y sigue siendo uno de los periodistas más importantes de la Argentina, y si bien en los últimos años se ha ganado detractores acérrimos, Periodismo para todos (y todas) no hace otra cosa que reflejar, nos guste o no, compartamos o no, que el amor por el oficio sigue intacto, cada semana, durante 90 minutos.
En contraPor Daniel SantosUn tipo que se para en cámara y dice que hay que inventar otra cosa para sacarlo del aire en lugar de multarlo por fumar en televisión, no es digno de Jorge Lanata. Y eso que lo dijo Lanata. ¿O creerá que puede infringir una ley porque es él? Obviamente, no es lo mismo asesinar o robar que echar humo en la tele, pero si la ley está, si es un delito promover el tabaquismo, debe cumplirse.
En el primer programa tuvo una parecida, cuando salió a desmentir los rumores que durante los días previos al debut sobre lo que cobraba. El periodista para todos dio el número de Cuit al aire y contó que era autónomo: "Pago muchísima plata para que esta gente se lo gaste en putas y en merca durante todo el año", dijo. Desafortunada expresión, porque se supone que él paga los impuestos como todos los argentinos: para que el país funcione. La frase continuó: "... y no me importa porque pago por mi derecho a putear". O sea, él está en el ombligo del mundo, al punto de que los impuestos son para él. Ojo, aclaró que "hay que pagar impuestos, está bien que lo hagamos... pero no me corran con noticias falsas".
Otro traspié tuvo al cierre de su alegato. Empezó con "pago como un boludo muchísimo más que mucha gente, y lo hago porque soy consciente de que estoy pagando por mi derecho a putear...". Y la embarró con "porque no voy a ser tan tarado de que me caguen en eso". O sea, moralidad dudosa.
Ambas cosas ponen lejos a Lanata de lo que fue Lanata, y embarran hasta los buenos informes (cuando el humorista queda a un lado, el ciclo repunta) de Periodismo Para Todos, el programa que pretende devolver a los programas políticos a su tiempo de esplendor. Hacerse el perseguido con argumentos tan simplones no habla bien de él.