Miradas opuestas a "Graduados"
¿Te gusta la nueva serie que emite Teleocho y que produce Sebastián Ortega?
Lo más divertido del pasado recientePor Daniel SantosGraduados propone un viaje divertido al pasado más o menos reciente. Va y viene de 20 años a esta parte con un guión que no deslumbra por lo original, pero que sí logra su cometido: divierte, entretiene, hace pasar un momento familiar.No es la primera serie que toca décadas pasadas con ese mismo espíritu (entre las producciones nacionales están Costumbres argentinas, la lograda Todos contra Juan, el unitario Mitos: crónicas de amor descartable, por nombrar sólo un puñadito), pero sí consiguió de entrada enganchar con una historia de amor, con aquellos peinados nuevos, con el cruce de costumbres y frases que parecían olvidadas. En formato de comedia, porque esas mismas décadas pueden abordarse desde 10 mil aristas, Graduados se centra en los protagonistas, en los enredos de antes que parece que se van a resolver ahora; en los enredos de ahora que nacieron en malos entendidos de antes. Y en el medio, toda esa iconografía infalible ochentosa, como publicidades viejas (Juan Leyrado se luce), vestidos, peinados y música que toca cuerdas sensibles para los de aquella década. Daniel Hendler y Nancy Dupláa son los protagonistas, pero no se roban ningún cartel. Roberto Carnaghi, Mirtha Busnelli, el propio Leyrado ponen su oficio al servicio de una historia que funciona en el rating y todavía promete crecer. Corrección sobrevaluadaPor Pablo leitesTodo es relativo. Hace 2 o 3 años, Graduados hubiera sido lo mejor de la televisión en el último lustro, o quizás en la década. Pero visto incluso lo hecho en Córdoba desde 2011, el televidente promedio cayó en la cuenta de que es posible hacer ficción con una historia fuerte de fondo, guiones que sin ser brillantes alcancen la corrección y una dirección de actores que no deje la impresión de librar todo al oficio y nombre de una o dos figuras estelares. Por eso, al lado del costumbrismo poco creíble de la factoría Pol-ka, parece mucho más de lo que es.Así, esta actualización de La Banda del Golden Rocket puede permitirse una musicalización genérica anacrónica (buena parte de lo que suena como banda sonora de 1989 era considerado oldie en la vida real de ese año), cuarentones y cincuentones haciendo de adolescentes o clichés como la sirvienta cordobesa interpretada por una porteña que falla invariablemente en su reproducción de la tonada mediterránea.Graduados es apenas una telenovela sobre la nostalgia de quienes rondan hoy los 40, y trabajar sobre un sentimiento tan desinteresado como ese es arrancar con un handicap interesante para un realizador con el mínimo indispensable de agudeza y oportunidad. Más aun si se trata de una época propensa a invenciones de la memoria como lo es esa masa informe llamada "los ochenta". Que el hype no nos tape el bosque.