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Miradas opuestas a "Anger management"

Dos visiones sobre la nueva serie de Charlie Sheen. ¿A vos qué te parece?

16 de septiembre de 2012 a las 12:02 a. m.
Miradas opuestas a "Anger management"
Charlie Sheen ya firmó para grabar 80 capítulos más de 'Anger management'.

A favor: El rey de la comediaPor Daniel Santos

Charlie Sheen corría con cierta ventaja con respecto a quien fue su reemplazo en Two and a half men, Ashton Kutcher. Mientras éste último tenía la responsabilidad de ponerse un traje usado (o unas camisas), él podía probarse uno nuevo.

De todos modos, la presión era similar para los dos, y definitivamente Charlie se vistió mejor. Anger management no sólo consiguió multiplicar por 80 los episodios para nuevas temporadas sino que en pocos capítulos logró encontrar una nueva voz a un personaje de comedia.

Claro que no dejó ciertas mañas de playboy (de sus tiempos de beisbolista exitoso, hasta que se frustró su carrera por la ira y se dedicó a la psicología), pero al fin y al cabo es más fácil atribuirle ese perfil más al Charlie Sheen que al Charlie Harper.

La serie empezó con cierta tibieza, con algunas chanzas por elevación a sus anteriores productores pero más concentrado en encontrar un elenco que funcione como un relojito. Lo consigue con su ex mujer (Shawnee Smith) y con su amigovia con beneficios (Selma Blair), pero no tanto con el elenco de pacientes, que no genera demasiada empatía con el televidente y se vuelve reiterativa en sus posibilidades humorísticas. Pero así y todo, casi en solitario, la fuerza de un buen guión y algunas historias que avanzan lentamente han hecho crecer exponencialmente al personaje y a la serie.

Anger Management tiene 80 episodios ya acordados por delante y muchas posibilidades de avanzar como una comedia destinada a quedarse en la cima de las preferidas.

Charlie Sheen le ganó la pulseada a Ashton Kutcher... el que viste último, viste mejor.

En contra: Sólo Charlie soloPor Juliana Rodríguez

Charlie Sheen tiene esa virtud: a todos nos gustaría ser amigos de él y que nos lleve de fiesta una noche. El enfant terrible de la TV (aunque de enfant cada vez tenga menos) logró seducirnos con ese personaje simpático e irreverente, que se sube a la caravana nocturna con la misma facilidad con la que llega tarde a los ensayos. Ese personaje que le sale tan bien es el mismo que habla desde su cuenta de Twitter, que actuó en Spin City, Two and a Half Men y, ahora también en Anger Management. Por algo su nombre es el mismo en los cuatro casos.

La nueva serie se erige como una monumental apuesta masiva que hace equilibrio sobre una base sólida, pero quizá demasiado débil para semejante arquitectura: el carisma de Sheen. El actor vuelve a hacer de sí mismo, aunque esta vez con algunos rasgos que le aseguran la moral ATP de las series populares (es padre de una adolescente a la que cuida tanto como descuidó a su ex esposa; es terapeuta de un grupo de pacientes con ira que le pagan bien, aunque también trabaja como voluntario en la cárcel).

El problema de Anger Management, pensada como una sitcom pochoclera y efectiva, es que cuando Sheen sale de pantalla, se apaga el encantamiento. Ninguno de los varios personajes secundarios logra mantener encendida la chispa: ni los pacientes iracundos, ni la ex mujer devenida mejor amiga, ni la actual amante, ni el amigo compinche. Los guionistas se esmeran, de todas maneras, con una avalancha de chistes y gags disparados a la velocidad de una metralleta. Y, claro, de cada 10 remates cómicos por minuto, al menos cinco hacen efecto. Los demás son balas perdidas.

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