Los mejores besos de la TV local
Largamente esperados, los besos de ficción cargan con la magia de todas las historias. Mientras se anuncia el de Pedro y Guillermo en "Farsantes", repasamos los más inolvidables.
Cualquiera sea el género en el que aparezca, una buena historia de amor necesita que en algún momento suceda el beso, ese instante en el que los amantes se reconocen, se aceptan y todo, para bien o para mal, empieza a girar distinto alrededor de ellos.
La semana pasada, Farsantes entregó uno para coleccionar. Beto (Facundo Arana) y Gabi (Griselda Siciliani) tuvieron su beso al costado del camino, en un crescendo romántico que le cumplió la fantasía a varios miles: el galán enamorado le confesaba su amor a la chica prohibida, desesperado, entregado y precioso sobre un fondo de atardecer en la ruta. Figurita difícil que se venía haciendo esperar desde el principio de la historia y que llegó para completar el álbum de los suspiros.
"Estoy completamente enamorado de vos. Mal. Estoy muerto de amor. Me levanto a la mañana y estoy pensando en vos, me voy a dormir, pienso en vos. Durmiendo, sueño con vos. Y lo único que quiero desde que te conozco es quedarme solo con vos en la tierra. Si no estoy con vos, la paso mal. Sufro", le escribieron al personaje de Arana, y el efecto superó las expectativas. El capítulo fue lo más visto del día, con picos de 15 puntos, y dejó a la audiencia con ganas de más. A modo de agradecimiento, Arana subió esta semana a su cuenta de Twitter una foto de las últimas líneas del guión que están por grabar, y en el que indica que su personaje y el de Griselda tienen sexo por primera vez. "El comienza a desvestirla... ella le quita su camisa... Hacen el amor. Fin del capítulo".
Para el próximo lunes, la tira promete otro que viene generando expectativa al filo de la histeria. Guillermo (Julio Chávez) y Pedro (Benjamín Vicuña) se besarán como se merecen, como lo hacen los hombres enamorados cuando todo viene a contramano de ese amor y como para agregarle todavía más confusión al pobre de Pedro, que se debate entre la atracción por su socio gay y la familia que está formando con su esposa.
Más vale tarde
Cuando el momento se hace desear, más satisfactorios son los resultados, sobre todo en lo que a rating se refiere. La espera por el beso suele ser un recurso infalible de los autores en busca de audiencia, aunque la resolución no siempre está a la altura de lo prometido. Un caso inolvidable fue el de Grande pa, que en su último episodio midió más de 60 puntos, con el beso eternamente esquivado entre María y Arturo, concretado en los últimos dos minutos de historia, a bordo de un avión con destino de luna de miel, y con las chancle abrazadas al borde de la pista.
En Solamente vos no hubo que esperar tanto para que Juan (Adrián Suar) y Aurora (Natalia Oreiro) se comieran a besos y el encuentro sucedió tras 56 capítulos al aire. Después de una clase de teatro, en la que debieron besarse como ejercicio expresivo, los personajes se dieron cuenta de lo que les pasaba y la atracción se resolvió en una escena con homenajes al vodevil, a Romeo y Julieta y a la comedia clásica de enredos, que no esquiva los clichés y aprovecha todos los lugares comunes para hacerle más cómodo y familiar el viaje al que está mirando.
"Yo te quiero", dijo Juan. "Nuestro amor es imposible. Es inevitable, me muero por estar con vos. Quedate conmigo", devolvió ella, en el juego teatral que les proponían. Un rato después, se dirían lo mismo en la casa de ella, pero con las interrupciones que pone la peluquera para concretar, sin confiar demasiado en que el director de orquesta sea un hombre libre para estar con ella.
Otros que se hicieron esperar para darse el beso iniciático fueron Laisa y Uriarte en Los Roldán, allá por 2005, cuando Flor de la V interpretaba el primer personaje travesti de la ficción argentina y el Puma Goity caía rendido a sus encantos sin entender demasiado lo que le pasaba con esa mujer que se hacía la gata. El inefable beso prohibido sucedió muchos meses después de comenzada la historia, con fondo musical de Estela Raval y vestuario de cuento de hadas.
Guido Guevara (Osvaldo Laport) y Clarita (Soledad Silveyra) llevaron el momento a un escenario más mundano, o mejor dicho doméstico, a orillas de la pileta de lavar los platos y con la heroína peinada con trencitas, mientras él le estampaba un beso a lo macho en medio de una charla que no iba a ningún lado, como casi todas las mejores charlas en Campeones de la vida.
De los que no se pueden
Y si de besos robados, prohibidos, furtivos y condenados se trata, las parejas de chicas, de chicos o de amantes escondidos son las que mejor condensan el magnetismo de esos besos que hipnotizan. En Sos mi hombre, no hace tanto tiempo atrás, Gimena Accardi y Luciana González Costas interpretaban a Brenda y Marisa, entrenada y entrenadora que se funden en uno de los besos más calientes de la tele reciente.
Más aquí en el tiempo, Agustina y Valeria, personajes de Vecinos en guerra, retoman el juego con otros decibeles, un poco menos provocativos, mientras la seducción lésbica se sigue abriendo paso en las historias. Cerca de la de ellas está la de Helen y Fernando, que se dieron el primer beso después de un largo histeriqueo mutuo, cuando el muchacho avanzó a la señora madura sin darle demasiadas vueltas al asunto y arrinconándola contra una pared. Habrá más, siempre.
La realidad los crea y la ficción los alimenta, mientras los besos siguen siendo lo mejor de cualquier comienzo. Desde donde se los mire, pero mejor en primer plano.
Impura química
Por Germán Arrascaeta
OK, fue fogoso. El beso entre los personajes de Facundo Arana y Griselda Siciliani en Farsantes, que es lo mismo que decir el beso entre ellos mismos, cumplió con el reglamento de no escatimar lo que no hay que escatimar. No hicieron nada fuera del mayúsculo estándar que alcanzaron Antonio Grimau y Cristina Alberó en las telenovelas clásicas de 1980 (la insoslayable Trampa para un soñador, por ejemplo). Pero bueno, estuvieron convincentes.
Ahora bien, en los besos de ficción talla en el espectador ese intangible conocido como "química". Y ahí está el punto, Arana no tiene química con Siciliani. Acaso sea porque el rubio está compartiendo labios con un superior, Adrián Suar, o simplemente, porque no lograr reavivar esa complicidad erótica que consiguió con Natalia Oreiro en un terremoto de correspondencia que terminó desdibujando los límites con la vida real. Y con una Nancy Duplaá muy comprometida en alterar el celibato del Padre Coraje.
Arana podrá cumplir con cierto protocolo con Siciliani, una de las nuevas primeras damas de nuestra TV, pero difícilmente consiga pasar a la historia como una pareja avasallante que pueda concentrar el peso de una historia. De hecho, en Farsantes están eclipsados por el ritual seductor de Julio Chávez y Benjamín Vicuña. Por más coral que sea este unitario devenido en tira diaria, si hay "besadores" buenos, éstos deberían terminar imponiéndose, al extremo de generar la peligrosa fantasía de que la onda sigue más allá de la pantalla.