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Las claves de la relación humano–perro por César Millán

El mejor entrenador de perros del mundo llega a Córdoba "para entrenar humanos". En la entrevista, asegura que generalmente, "el humano no es tan inteligente como el perro cree".

01 de octubre de 2013 a las 09:50 a. m.
Emanuel Rodríguez
Las claves de la relación humano–perro por César Millán

Alguien le avisa a César Millán que del otro lado del teléfono hay un periodista del diario argentino La Voz del Interior y él se anticipa a cualquier pregunta: "El título que ustedes tienen, La Voz del Interior, ese, para mí, es el mensaje. De eso se trata todo. Ese es mi mensaje sobre los perros, hay que escuchar la voz del interior".

La conversación tiene el aspecto de un spot publicitario, pero es ciertamente inevitable ante el objetivo de impacto y simplicidad que mueve la comunicación de Millán, el mejicano que cruzó al trote la frontera de los Estados Unidos para cumplir su sueño de ser el mejor entrenador de perros del mundo y cuya biografía es la versión más actual del sueño americano.

Es difícil imaginar que durante esa corrida a través del desierto César hubiera podido imaginar que iba a entrenar perros de grandes estrellas de Hollywood, que iba a convertirse pronto él mismo en una estrella, que iba a tener un programa propio que se convertiría en insignia de NatGeo (El encantador de perros), que iba a tener luego otro programa, El líder de la manada, y que ese nuevo programa lo llevaría de gira por América latina, que iba a regresar a su país convertido en un ícono cultural y que un 14 de octubre, por ejemplo, estaría en Córdoba para enseñar algunos de sus secretos. En el Orfeo.

Millán sabe que encarna el ideal de hombre hecho a sí mismo y que pasa por un momento de fama mundial debido a los poco menos que milagrosos logros que sus fans alcanzaron en la relación con sus perros gracias a sus programas. Está en la cresta de una ola que pasará por el Orfeo,

y comunicarse con él implica una ingeniería de agentes de prensa, una llamada triangulada entre Córdoba, Buenos Aires y Los Ángeles, y el desafío de saber que, si tenés un perro, César seguramente va a decirte que estás haciendo algo mal: “El humano siempre quiere decirle al perro lo que tiene que hacer, pero el humano no sabe cómo tratar al perro… entonces, muchas veces, lo maltrata, lo golpea, no hay un balance. No hay ese sentido común, como humanos, de que el perro es muy fácil, es muy sencillo”. Y agrega: “La meta del perro no es lastimar al humano, es ayudarlo. Pero, generalmente, el humano no es tan inteligente como él cree”.

–¿Hay que ser inteligente para tener una mejor relación con el perro?

–Tengo clientes que son graduados de Harvard y no pueden manejar un chihuahua. El humano se caracteriza por ser muy inteligente, pero cuando lo ves en acción, cuando se pone en contacto con la naturaleza, no la sabe tratar, no sabe cómo llevarse con ella. Por eso es que le echan la culpa a razas como los pitbull, los dogos argentinos, los rottweilers; el humano no sabe comunicarse con la naturaleza... y la naturaleza tiene sus reglas. Si el humano, por más inteligente que sea, no puede controlar un chihuahua, olvídate de que va a controlar un dogo argentino.

–¿Nunca es culpa del perro?

–Echarle la culpa al perro es tratar de controlar una inundación con un sillón en la puerta... la fuerza de los perros es mucha, hay que saber cómo relacionarse con ella. El show está dedicado a educar al humano, de una forma muy básica y sencilla, con mucho entretenimiento, es un show donde tú estás aprendiendo qué tanto no sabes sobre él.

–¿Qué diferencias hay entre hacer el show en EE.UU. y en Latinoamérica?

–Si le preguntas a un estadounidense “¿este es tu perro?”, él te va a decir “no, este es mi hijo”. Si le preguntas a un latino “¿este es tu hijo?”, él te responderá, “no, este es mi perro”. Hay una diferencia en la forma de ver la relación perro-humano. Al norteamericano, aunque quiere al perro como a un hijo, el perro no le hace caso. Al latino, el perro le tiene miedo. ¿Cómo podemos hacer un balance, adoptar lo mejor de cada cultura para que el humano entienda la simplicidad que tiene que haber para que el perro haga caso sin correa?

–¿Cuál es la principal dificultad que advierte en las personas para relacionarse?

–Me di a conocer como el mejicano que caminaba con una manada de perros. Después, me dijeron “el encantador de perros”, pero antes me identificaron por mi raza. Por mejicano, por latino. Aquí, en los Estados Unidos, si eres latino, eres mejicano. Entonces ponen a los argentinos, brasileños, colombianos, venezolanos... todos mejicanos. Igual hacen con los perros: si este parece pitbull, es pitbull. El dogo argentino, que no tiene nada que ver con el pitbull, es pitbull para ellos. Eso se llama ignorancia. Hay muchos mitos que controlan la inteligencia y el corazón del humano.

–Pero, para relacionarnos con un perro, ¿es importante conocer las características de su raza?

–Mi show intenta educar al humano en la idea de que todos los perros son iguales, las razas son algo cultural, si tú sabes controlar al perro y sabes controlarte a ti mismo, la raza es sólo un disfraz. Tú puedes tener un pitbull dócil, que ande alrededor de bebés, alrededor de gallinas, sin molestar a nadie. Pero eso tiene mucho que ver con el humano con quien vive el perro. No tiene nada que ver con que el perro haya nacido para matar a todo el mundo. Esos son mitos.

–El resultado, además de su éxito, es que ha cambiado muchísimas vidas…

–Ese es el regalito que uno recibe como familia por haber pasado por tantos sufrimientos... tanto mi abuelo como mi padre la pasaron muy mal, yo fui el que los sacó adelante... y, al principio, vi que ayudaba a mi familia; luego, que ayudaba a un país a mejorar su trato con los perros, y luego vi que podía ayudar a toda la humanidad, que puedo ofrecer algo que es para beneficio de la humanidad entera. Es difícil porque nunca, en la escuela ni en mi casa me dijeron “tienes que cambiar el mundo”, a mí lo único que me dijeron es “tienes que ayudar a la familia, esa es tu posición en esta manada”. Durante la Revolución mejicana, a mi abuelo le quitaron todo, y mi padre creció en el rancho donde estaba mi abuelo, se quedó con su padre, creció pobre... a mí me tocó esa pobreza. Pero ellos hicieron un gran esfuerzo y me enviaron a la escuela... ahí pude tomar ventaja para ayudarlos.

–¿Cómo hay que predisponerse para el show?

–¡Que tomen mucho mate! Y que lleguen con una mente abierta. Les voy a enseñar lo que hay que hacer, perfecto, que los voy a entretener, claro. Pero deben abrir la mente. Eso es todo lo que suma, porque la educación y el entretenimiento van a estar ahí, hay que sumarles la predisposición. Que vengan dispuestos a absorber información que les va a servir y que vengan dispuestos a reconocer algunos comportamientos que pueden estar equivocados, pero pueden corregirse. Y que sepan que resolver el problema que tengan con el perro es lo más fácil del mundo. Cualquier otro problema es más difícil de resolver. ¡Garantizado, como una buena carne asada argentina, que siempre va a estar rica!

Para ver. César Millán se presenta en Córdoba el lunes 14 de octubre en Orfeo Superdomo. Entradas a la venta en Tiendas Vesta de Dinosaurio Mall de Alto Verde, Ruta 20 y Dinosaurio Express de San Vicente, o ingresando a www.orfeosuperdomo.com.

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