Gonzalo Heredia: “Me aburro de mí mismo”
Gonzalo Heredia admite que le incomoda la etiqueta de galán y asegura que su potencial como actor está por encima de su condición de “chico lindo”.
Es el chico del momento, a pesar de que él reniegue de ese título. A partir del impacto de Valientes, Gonzalo Heredia pasó de ser un bello actor de reparto al galán más potable de la televisión argentina. Esto último, también a pesar suyo. Ahora está en Mar del Plata poniéndole el cuerpo no sólo a una adaptación del programa que lo consagró, sino a un éxito beatlemaníaco donde los fabulosos son tres en lugar de cuatro. Dispuesto del otro lado de la línea, en primer término, se le pide una evaluación del fenómeno Valientes, tanto en la pantalla como en las tablas."Fue algo espontáneo y sorpresivo. Cuando empezamos a grabar, no estaba tan convencido de que fuera a funcionar. Es que el programa fue mutando, primero por el elenco, luego por el horario, pero salió al aire y lo que estaba pensado para un público terminó pegando en otro, el abanico se empezó a abrir hacia hombres, niños", reflexiona. Luego agrega: "Y lo de Mar del Plata surgió porque pretendíamos un acercamiento al público. La obra es una comedia y hubo que cambiar el tono de los personajes. Es evidente que funcionó".–¿Cómo te llevás con este grado de exposición?–En mi carrera, en mi corta carrera, fue todo progresivo, paso a paso. Las cosas suceden porque tienen que suceder. Esto que vivo ahora es consecuencia de un programa muy visto. Trato de hacer mi vida, hay cosas que me incomodan, otras que no. Lo manejo.–En tus antecedentes destacás que no venís de familia de artistas. ¿Acaso sos actor de casualidad?–No fue algo que pintó y listo. No vengo de una familia de artistas, es cierto, pero por eso mismo es algo que busqué bastante esto de ser actor. Estudié, pateé, pateé, pateé, dejé fotos, currículums. No fue algo que se dio de paracaidista. Hay un factor suerte, pero hice cosas para que esto sucediera. Es un fruto de lo que alguna vez planté.–Hasta "Valientes" desarrollabas una carrera en ascenso. ¿Qué papel anterior a Enzo fue el que te me gustó?–El personaje bisagra fue el de la película Ronda nocturna. Es la historia de un taxi boy. Fue especial porque afronté este personaje tan duro al mismo tiempo que trabajaba en una tira juvenil en Canal 11. Me sentí actor gracias a Edgardo Cozarinsky, el director, que me ayudó a redescubrir mis herramientas como actor y mi potencial. A la película no le fue bien acá, fue mejor vista afuera (Francia, Dinamarca), pero a mí me ayudó mucho.–En 2009 tuviste pantalla grande con "Felicitas". Me da pie para preguntarse qué querés en cine ¿tanques o festivaleras?–Pasé por muchas cosas. Así como hice teatro en Mar del Plata o en la Avenida Corrientes, también pasé por el Cetc (Centro de experimentación actoral del Teatro Colón), o por el ciclo de biodramas del Teatro Sarmiento. Me gustan las historias, me gusta contarlas. Me gusta ir por diversos caminos para ver luego cuál tomo. Me gusta experimentar.Más allá de su voluntad por experimentar y cambiar, a Heredia le debe resultar difícil empezar algo después de Valientes. Por el impacto conseguido, por la aparente química que se consiguió entre compañeros. "Me resultará difícil, sin dudas –admite–. Volver a empezar será raro en este caso, porque la comparación con Valientes estará a flor de piel. Es un desafío. Creo en la unión del grupo de trabajo, creo que es fundamental. Trabajo de esa forma. Lo pude implementar en Valientes, y ojalá pase en Malparida también".Ahí está, Malparida. Tal el nombre de la ficción en la que Heredia gozará (o padecerá, ya veremos) del protagonismo absoluto. Producirá Pol K y la heroína será Juanita Viale.–Vamos al ser o no ser galán. Es un rótulo halagador, pero para muchos actores representa una mochila. –Es una situación en la que podés plantear una variante personal en la interpretación. En Valientes pude hacerlo pero no sé si podré en Malparida porque me exigen otro enfoque. El rótulo me da un poco de miedo. Me gusta jugar y me aburro muy pronto de las cosas; si no muto, no cambio, me aburro mucho. Me aburro de mí mismo, trato de buscarme algo nuevo. Soy actor. –Pero en esto hay cosas que se arman y uno no puede hacer nada. La vanidad se puede disparar, además. –Hay una fantasía colectiva muy grande pero la realidad es otra. Con la vanidad... Si uno se cree esto de ser lindo, sexy o galán del momento, pierde. Si me aburro de mí mismo, a la larga aburriré a la gente. En Valientes se decía que los "lindos" no nos íbamos a tolerar. Sin embargo, pintó la mejor onda desde el minuto uno."Valientes", fechas y horariosLa adaptación teatral de Valientes se recreará en Orfeo Superdomo los días 13 y 14 de marzo. Entradas a $ 160, $ 150, $ 120 y $ 100.