Desayunar con Soledad Fandiño
La actriz vendrá a Córdoba con la obra teatral "Quédate a desayunar". Dice que está cansada de la tele y quiere hacer cine.
Un poco de la mirada entre melancólica y celeste de las divas del cine mudo. Soledad Fandiño aspira al encanto de lo sugerido, esa táctica de las hermosas que supieron que interesante funciona mejor que perfecta. Después de ser la mujer en discordia para Contra las cuerdas, justo después del final de las grabaciones, se deja el pelo morocho y el flequillo de onda, estudió en 15 días un personaje completo y se subió a la gira de Quédate a desayunar, en reemplazo de Eugenia Tobal.
El viernes 22 va a estar con Arnaldo André en la Ciudad de las Artes, dirigida por Rodolfo Beban y con una comedia de Gene Stone y Ray Cooney alrededor de dos personajes que no saben compartir soledades pero van a conseguirlo.
Fandiño es Lucía, y la define como una chica de barrio a la que le pasan "cosas muy definidas". Esta embarazada se va a instalar en la casa de Tomás para resolver lagunas económicas, afectivas y una madurez que le es esquiva. Su momento es dramático, entonces hay que reírse de él, lo más fuerte posible. La actriz dice que debió encontrarle la llave a la heroína en solo dos semanas. Y lo consiguió.
"En dos días aprendí la letra y el resto de los días fue probar y encontrar la actitud de esta chica". Casi medio año después, Lucía es toda suya y la disfruta en su hábitat. "El teatro es el lugar donde estás con el público, podés escuchar qué cosas les gustan, con qué se ríen, los sentimientos que brotan de ellos y estás ahí presente para ver la devolución. Poder componer un personaje, saber la historia desde el principio al final, saber qué vas a hacer cada noche y sorprenderte con cosas que vas encontrando en cada función y lo que podés ir modificando, es muy lindo".
Lento aprendizajeAunque ella ubica el comienzo de su carrera en el primer papel que obtuvo como actriz secundaria en Rebelde Way , lo cierto es que su aparición mediática comenzó en Super M 2002 y poco después obtuvo algunos bolos menores en Poné a Francella y Resistiré. Dos años después era figura en No hay dos sin tres y por ese trabajo obtuvo la nominación al premio Revelación de Clarín y de los Martín Fierro.
"Me di cuenta de que me gustaba esto a los 15 años, en el colegio haciendo teatro con un buen profesor. Todo se fue dando de a poco, no fue una cuestión de suerte sino una evolución que se produjo con el tiempo. Nada pasó de un día para otro y me siento cómoda con que haya sido así, porque pude aprender un montón de cosas y sigo aprendiendo siempre. Creo que uno no deja de aprender nunca, hay que seguir, tomo clases de teatro, de canto, de todo, siempre hay que seguir creciendo", dice, con casi una década de trayectoria.
Esta vez se trata de una especie de humor diferente, atravesado por el drama y con las sutilezas de una trama superadora. Sos personajes que están muy solos en la vida, deben aprender a tolerarse por esa misma soledad. "Lucía se lleva muy mal con los padres, quedó embarazada de un hombre que la abandonó y se fue a vivir a Croacia, no tiene plata ni un lugar donde estar, ni amistades. El personaje de Arnaldo también está muy solo, el único llamado que recibe es el de su hermana Elenita que es hipocondríaca, y sale de su casa solamente para trabajar, entonces aparece esta mujer que se instala ahí para que la cuide a ella y su hijo. Está desesperada y él cuando la ve, tan diferente a su vida, y empiezan a convivir, Tomás descubre que de repente quiere cuidarlos", dice y agrega que se trata de un trabajo compositivo muy diferente a lo que venia haciendo hasta ahora.
"Es muy distinto a No hay dos sin tres por ejemplo. Uno va cambiando y esta es otra historia, no es humor. Tenía ganas de volver a hacer teatro y como estaba grabando se me complicaba con las dos cosas, pero cuando terminé pude dedicarme con tranquilidad", apunta.
Sin proyectos por ahora para volver a la tele y con más ganas de hacer cine que una tira diaria, Fandiño tiene más busquedas en Google por su relación con Rodrigo De la Serna que por cualquiera de sus meritos. El gaje viene con el oficio y ella lo sabe. "La verdad es que no me interesa que se fijen en mí por los novios que tengo, sino por los trabajos que hago. Soy actriz y de eso quiero hablar, no de otras cosas. Es difícil, pero para eso están los demás que hablan y salen a decir lo que quieran. En uno está hacerlo o no".
Más allá de los númerosNi el rating ni el reconocimiento, en otro de los extremos, parecen importarle a Soledad Fandiño. En Contra las cuerdas, una de las apuestas de ficción mas fuertes de la Televisión Publica de 2010, Fandiño compuso a Ana, la mujer entre dos hermanos, y vértice de todas las tensiones que sostuvieron al programa como uno de los productos mejor logrados de la industria televisiva nacional. "No nos preocupaba mucho el rating sino hacer un programa que estuviera bueno, con una historia bien contada y personajes con un desarrollo adecuado, sin cosas que les pasen porque sí, sin que antes estén en el cuerpo. Así pasó, el desarrollo fue acorde, el rating no nos preocupaba y todos lo disfrutamos mucho".
Para verla. Quedate a desayunar. Viernes 22 de julio, a las 21, en la sala mayor de la Ciudad de las Artes (Concepción Arenal y Riccheri). Con Soledad Fandiño y Arnaldo André, dirigidos por Rodolfo Bebán. Entradas desde 110 pesos en Autoentrada (www.autoentrada.com).