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"Cuestión de peso": el dramático caso de la mujer que come papel

Una mujer pasó por el reality para contar su adicción al papel higiénico. Dijo que lo come para combatir la ansiedad porque la llena y le quita el hambre. Mirá el video.

10 de octubre de 2013 a las 12:32 a. m.
"Cuestión de peso": el dramático caso de la mujer que come papel
Micaela agarra el papel del cilindro, lo arruga y se lo lleva a la boca. (Captura web)

"El papel higiénico me quita el apetito, me llena, más que la comida. A veces es un rollo, a veces uno y medio. En tres horas me termino uno". Con estas impactantes declaraciones se despachó Micaela, una invitada al reality Cuestión de peso que se emite en las tarde de El Doce, para contar su dramática adicción.

La mujer, que recibirá tratamiento en la clínica del doctor Alberto Cormillot en Buenos Aires, aceptó dar a conocer su caso para las cámaras. En ese sentido, sensibilizó a la audiencia del programa cuando describió detalles del problema que acarrea desde hace varios años. Según dijo, come papel cuando se bajonea y cuando está triste. Lo hace para calmar la ansiedad. También contó que la práctica no le escapa a la rutina y al mediodía, cuando su hija duerme, se acuesta en la cama y, mientras mira la tele, mastica papel higiénico. Incluso cuando va a un restaurante, se hace una escapada al baño para saborear al menos un pedacito.

¿Qué papel higiénico elige?, le preguntó el entrevistador. “Elijo el común porque tiene menos químicos. Si no me alcanza me como el cilindro de cartón", contó con lágrimas en los ojos. En ese marco, aclaró que no come papel de diario impreso porque “tiene otro sabor, tiene muchas letras y te queda amarga la boca". Obviamente lo probó antes. "Cuando como papel higiénico me siento bien, me siento aliviada. No tiene sabor, siento satisfacción al masticar", explicó.

Más tarde y después del dramático informe, el programa que conduce Claribel Medina bordeó el absurdo. Micaela se presentó en el estudio para hacer una suerte de “tour” frente a un stand repleto de ejemplares de papel, contando sus “preferencias” a la hora de engullir. Allí había cartón corrugado, cartulinas, cuadernos de escuela, papel de regalo, etc. Paso frente a todos ellos sometiéndose al interrogatorio. “A este no lo comí nunca”, dijo sobre el prototipo más duro. La escena, que no dejó en ningún momento de ser trágica, recordó mucho a una selección de muestras para un catálogo.

Modelos con el mismo hábito. El conmovedor tema no es nuevo. En abril pasado se conocieron las declaraciones de una exeditora de la revista de moda Vogue, quien contó que las modelos comían pañuelos de papel para no tener hambre y así bajar de peso y, de paso, conseguir contratos con casas de alta costura. Escalofriante.

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