Conmigo no Marcelo: apuntes de una mujer de 50 que ya no mira Tinelli
El rating de ShowMatch radica en la platea femenina, que se prende con el concurso de baile. Pero no todas piensan lo mismo.
Seguramente habla sobre datos ciertos Marcelo Tinelli cuando dice que son las mujeres de 40 a 60 años el núcleo duro de su audiencia, el bastión que lo sostiene en la cima del rating. He sucumbido haciendo clic detrás de ofertas engañosas, voté candidatos que no llegaron ni a conversar por la primera banca de concejal, pero hacía mucho tiempo que no me sentía tan afuera de una estadística que supuestamente me interpela.
Consumo televisión y lo hago sin culpas. Puedo quedarme hipnotizada con un reality sobre los remates de valijas en los aeropuertos y o ser parte de locura de un panel de Intratables. Adoro estar al aire libre, pero no me castigo si el fin de semana se me pega en el sillón viendo una maratón de series, o si en la pantalla hay un lindo partido de fútbol y yo los veo correr mientras como medialunas.
Pero no le encuentro el gusto a lo que hace Tinelli. Si de mí dependiera, el zar de la televisión tendría que salir a buscar auspiciantes para conseguir un segmento en la madrugada del cable. Es el dueño de la audiencia, el que tiene el segundo más caro de la televisión (42 mil pesos), el mentor de una lista eterna de personajes que a esta altura deberían agradecerle su poca o mucha reputación, y lo es gracias a las mujeres de mi edad. Pero yo no le veo el chiste a ShowMatch.
No siempre fue así. Tengo 50 años, pero puedo decir que a los 20 me reía con el "gomazo" y sus amigos, y la revista deportiva que comandaba en VideoMatch. O que en los \'90 seguí de cerca sus temporadas atravesadas por el humor y festejé sus indignas cámaras ocultas. Que compartí los códigos de humor con ese secundario tardío que tenía su troupe. Que más acá en el tiempo, me entusiasmé con las imitaciones. Creo que lo último que disfruté de la factoría Tinelli fue aquella genial casa del Gran Cuñado.
Le dí algunos puntos de encendido con los primeros concursos de baile, pero luego dejamos de congeniar. Dejó de entretenerme, de ser interesante, divertido, y no sólo por su sexismo desaforado.
"No cortaría más las polleritas de las mujeres. No haría el caño. Quiero tener otra responsabilidad, ser respetuoso de las diferencias", le dijo Marcelo Tinelli al diario La Nación, acusando recibo del Niunamenos. Tarde, bastante tarde, pero se agradece.
De todos modos, si las mujeres de 40 a 60 son el bastión de su rating, ya no cuenten conmigo. Me agota de solo pensar una competencia de baile con 28 parejas pensadas para el escándalo. Entre otras cosas, porque me obliga a ponerme al día con la vida privada de gente que tampoco me interesa.
Y en Netflix ya colgaron la nueva temporada de Bloodline.