El chamuyero de América
Se cumplieron 20 años de la muerte de Mario Moreno Reyes "Cantinflas" un gran exponente del humor latinoamericano. Empezó en un circo y culminó su carrera riéndose del poder.
Hace 20 años el humor latinoamericano perdía a uno de sus más grandes exponentes. Referente único e inigualable, el 20 de abril de 1993 moría el mejicano Mario Moreno Reyes "Cantinflas"."Era tan gracioso que se le olvida a la gente que era un actor estupendo; uno le creía todo; si él tenía miedo ante un matón, uno se daba cuenta de que verdaderamente se estaba desbaratando del miedo", lo recuerda Roberto Gómez Bolaños, creador e intérprete de El Chavo.
La carrera de Cantinflas empezó alrededor de 1930 en carpas de circo, como actor cómico, malabarista y bailarín. Su popularidad en los barrios mejicanos fue creciendo gracias a su capacidad discursiva. Esta característica fue la que atrajo a empresarios del cine que lo llevaron a la pantalla grande.
"Lo interesante de Cantinflas es que fue de la generación de actores cómicos que pasaron del circo o el teatro al cine, es decir, llevaron a la pantalla grande un gran ejercicio del cuerpo y una profunda dinámica de la palabra; y esto fue una de las características de Cantinflas, la creación de un notable discurso verbal, en el que nunca decía nada", describía Claudio España, periodista argentino y crítico de cine.
Primero vestido como "pelado", tal como se definía en México a la gente de clase humilde, calzando pantalones a la cadera, de cinto, un lazo, zapatos con las suelas agujeradas y su pañuelito rojo atado al cuello y luego en el papel de profesor, cura, bombero o político, se encargó, a través de su humor sano, a emitir, camufladamente, críticas a las instituciones de poder.
Película tras película, la evolución de su discurso, que parecía no decir nada, comenzó a esconder mensajes críticos hacia la política, los nidos de corrupción y los abusos de la justicia y sus distintos representantes pero sobre todo, pregonó una fuerte defensa de los humildes, la cultura y los valores humanos. "El estilo de Cantinflas fue descubrir la parodia, él trato de volver cómico todo lo que era serio", dice Claudio España.
"Encontró con sus personajes lo que él había sido en su origen, una persona de pueblo, un ciudadano común, de la calle, se podía encontrar en cualquier esquina a un Cantinflas", contaba Mario Clavel, cantante y actor argentino.
Su apodo
En la década de 1930, cuando Mario Moreno hacía su monólogo en la carpa de un circo, olvidó repentinamente el libreto y rápidamente comenzó a improvisar.
Así cuenta la anécdota el escritor mejicano Carlos Monsiváis: "Comenzó a decir lo primero que le vino a la mente en una completa emancipación de palabras y frases, y lo que sale es una brillante incoherencia. Los asistentes lo atacan con la sintaxis y él se da cuenta: el destino ha puesto en sus manos la característica distintiva, el estilo que es la manipulación del caos. Semanas después, se inventa el nombre que marcará la invención. Alguien, molesto por las frases sin sentido, grita: \'¡Cuánto inflas!\', la contracción se crea y se convierte en la prueba del bautismo que el personaje necesita".
"El cantinfleo"
"Cantinflear" es un verbo reconocido por la Real Academia Española, que lo define como "hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada".
"Uno de sus talentos era hablar mucho sin decir nada, pero lo hacía con una notable dicción, estupenda: es decir, no había una palabra que se perdiera", recuerda Roberto Gómez Bolaños.
A los 82 años, un cáncer de pulmón terminó con la vida terrenal de Mario Moreno Reyes. Sin embargo, la coherencia de su carrera logró que la esencia de su calidad humana pasara a la inmortalidad, convirtiendo su humor en una conjunto de valores docentes y decentes.
"Todo lo que yo he hecho ha sido extraído del pueblo, porque yo, en cualquier condición que esté, soy pueblo", dijo en una de las últimas entrevistas públicas que dio a la prensa.
A 20 años de su muerte, a 77 de su primera película y a 32 de la última, sus parlamentos punzantes mezclados con humor siguen tan actuales que sorprenden; basta escuchar el cierre de su discurso como embajador de la República de Los Cocos en la película Su Excelencia (1966), hablándole al mundo en una ficticia cumbre mundial de líderes, para reconocer que Cantinflas es y será un personaje que trascenderá todos los tiempos: "Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: \'Amaos... amagos los unos a los otros\', pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: \'Armados... armados los unos contra los otros\'".
Mario Moreno siempre tuvo presente a la muerte. En su cumpleaños 73 presentó a sus invitados lo que sería su epitafio: "Parece que se ha ido, pero no". Dos décadas después, viendo que su discurso sigue tan vigente como cuando vivía, podemos afirmar con admiración que Cantinflas tenía razón.