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5 razones de Don Draper: El hombre que fuma y espera

El lunes comienza la sexta temporada de la serie "Mad Men", encabezada por el personaje de ficción más intrigante de la los últimos años: Don Draper.

22 de abril de 2013 a las 12:00 a. m.
Juliana Rodríguez
5 razones de Don Draper: El hombre que fuma y espera
Jon Hamm interpreta a Don Draper en 'Mad Men'.

1. Jon Hamm nació en la época equivocada. Esa es la sensación cuando el actor se calza sus trajes de tres botones, se acomoda el pelo engominado y enciende un cigarrillo. Nadie en el siglo 21 logra esa estampa tan Bogart mejor que él. La sensación crece cuando el actor aparece encarnando otros personajes de esta era, o es entrevistado en algún programa de TV. Su aspecto casual le sienta como el disfraz contemporáneo de un hombre que pertenece a la década de 1960. De todas maneras, cualquier aparición fuera de Mad Men es un distracción que nos recuerda algo que a menudo olvidamos: Don Draper es un personaje de ficción, es una creación colectiva de guionistas, directores, un actor y vestuaristas.

2. Don existe. Sin embargo, el contrato que el espectador acepta cuando ve una temporada de Mad Men es que este hombre existe, básicamente, porque existimos todos en él al husmear en su vida. En el comienzo de esta sexta temporada (la noche del lunes, por HBO), el mundo de Draper parece en orden: sigue casado con Megan, sus hijos crecen en casa de su ex mujer, su agencia de publicidad avanza. Pero detrás de esos velos se asoma la eterna insatisfacción marital, la distancia con una familia que no sabe quién es él y la impotencia de un trabajo destinado a una sola cosa: calmar con anuncios y objetos la ansiedad que carcome a Draper y a los que lo rodean, la certeza de que tarde o temprano todos vamos a morir.

3. La guerra y el hombre. En esta temporada, el contexto americano, ese relato de fondo que es en realidad el gran protagonista de Mad Men, aparece en ráfagas y detalles: la guerra de Vietnam, las nuevas generaciones que cuestionan el orden establecido, la clase media más cómoda que nunca en sus aposentos neoyorquinos. Como en los mejores relatos de John Cheever, Draper, "el hombre", funciona como un espejo que deja pasar la luz y muestra, en escenas que parecen menores, pequeñas-grandes epifanías de la vida cotidiana, síntomas invisibles de una época que aún no es consciente de los cambios que generará.

4. Gesto adusto. ¿Cómo logró un actor desconocido convertirse en el personaje más sexy e intrigante de la TV? Hamm se pasó una vida sobreviviendo en base a papeles secundarios y dictando clases de teatro. Hasta que fue a un casting para una nueva serie de Matthew Weiner. "Pensaba que iban a elegir a alguien que luciera como yo pero que fuera un actor famoso", evocó Hamm en una entrevista. Recién después de seis audiciones le dieron el trabajo. ¿El secreto para interpretar a Draper? Quizá es que Hamm nunca sonríe y la parquedad de su voz y gestos recae en el poder expresivo de su mirada. O, quizá, es ese aspecto de marido de publicidad vintage de Coca-Cola.

5. Qué hay de nuevo. En esta temporada, Hamm no sólo actúa sino que, como en los últimos años, produce y dirige algunos de los episodios. En el primero, que se emite hoy en versión extendida, Don regresa de unas vacaciones con la joven Megan (que se abre camino como actriz de TV), su fidelidad es puesta a prueba y su "magia" como creativo publicitario, también. Por otro lado, los demás personajes transitan por sus propias experiencias: su ex mujer Betty se acerca a su lado más oscuro; Roger Sterling se detiene en devaneos existencialistas; Peggy se endurece en una nueva agencia. Mientras, Don fuma y espera.

Mad Men

Estreno de la sexta temporada

Lunes, a las 22, por HBO.

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