A 10 años de la muerte de Jorge Guinzburg: los conmovedores mensajes de su hija y el recuerdo de Sabina
Malena Guinzburg publicó varios mensajes y fotos en su cuenta de Twitter. Además, se dio a conocer un emotivo texto del cantante español que se hizo viral.
10 años.
— Malena Guinzburg (@mguinzburg) March 12, 2018
No lo puedo creer. De verdad, no lo puedo creer.
Cómo duelen las fechas, no más que la muerte, pero duelen. Y más cuando el número es así, redondo, fuerte.
Se te extraña mucho. Te extraño mucho. pic.twitter.com/zklgzzkFax
No creo en eso de que me estás viendo todo el tiempo, no estaría bueno ni para vos ni para mi. Pero me gusta creer que de alguna manera estás presente. Miro al cielo cuando quiero decirte algo. También cuando necesito pedirte. pic.twitter.com/Zh3jmp9CWQ
— Malena Guinzburg (@mguinzburg) March 12, 2018
Quería escribirte algo, no estoy segura ni por qué ni qué… supongo que la razón es porque me alivia.
— Malena Guinzburg (@mguinzburg) March 12, 2018
¿Te escribo una carta, papá, como si pudieras leerla? ¿Te cuento lo que pasaron estos 10 años, como si fueses Repetto volviendo del exterior? pic.twitter.com/zW65A2lep6
¿Le escribo a la muerte diciendo que te llevó muy rápido?
— Malena Guinzburg (@mguinzburg) March 12, 2018
¿O nada?
Estos días te tuve mucho más presente. Busqué videos tuyos y me reí, y lloré, y recordé, y me enojé… y volví a llorar y a reir. pic.twitter.com/Jwwru1Mk2L
Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá.
— Malena Guinzburg (@mguinzburg) March 12, 2018
Te quiero. pic.twitter.com/Ppie64GOLY
El texto de Sabina que compartió con la familia de Guinzburg
Desde el principio Jorge me apoyó invitándome generosamente a sus variados programas de televisión, abriéndome su casa y haciéndome el incomparable regalo de su humor, su cultura y su inteligencia. Como todos los sabios, empezaba por reírse de sí mismo, para ya luego reírse de todo lo divino y lo humano. Era un lujo estar con él. Tanto que desde que se fue, hace ya diez años, falta algo muy importante en mi Buenos Aires querido: su compañía, su hospitalidad y su ejemplo. Porque charlar con él, o ir a alguno de sus programas o cenar en su casa era una auténtica fiesta, una de las mejores maneras porteñas de ser feliz. Para mí el Petiso fue, y sigue siendo hoy, insustituible".
