Trova nocturna: nuestro comentario de "Buenos momentos", de Pablo Mariño
En "Buenos momentos", Pablo Mariño se muestra como un cantautor inspirado e instrospectivo.
Pablo Mariño tomó sus guitarras y se alió a un grupo de amigos (músicos, productores, poetas) para dar forma a Buenos momentos, un disco solista en el que borra su primer nombre y deja que sea su apellido el que lleve las riendas de esta nueva faceta. Y en ese plan regala un conjunto de canciones despojadas sólo en su instrumentación, porque esconden una hondura que late por debajo de los sonidos austeros.
El álbum abre con el clima folk de Almejas, pero en otros (buenos) momentos la guitarra se endurece un poco y se pasea por acordes más distorsionados, mientras la voz de Mariño suena calma y transmite un mensaje esperanzador (Burbujas): "Parece que hay que esperar a esos niños en libertad".
También hay pop nocturno e introspectivo (El playero, El hombre solo) y psicodelia muy ligera, como si la planteara como un juego. No está presente el rock de sus anteriores proyectos, pero Pablo Mariño no ha perdido su esencia.
Buenos momentos
Calificación: muy bueno
Independiente
(2014)

