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Tan Biónica: Profetas en su tierra

Grabaron la canción del Mundial de Brasil 2014 junto a Gaby Amarantos. Chano y Bambi cuentan cómo viven el mejor momento de la banda.

26 de enero de 2014 a las 01:00 p. m.
Tan Biónica: Profetas en su tierra

Detrás de los micrófonos que entrevistan a Tan Biónica suelen agazaparse algunas preguntas de rigor: la relación del cantante con las drogas, la relación del cantante con la actriz Celeste Cid, la relación del cantante con su figura de sex symbol.

"Contestar siempre esas preguntas ya nos hincha un poco las pelotas", afirma Santiago "Chano" Moreno Charpentier, líder de la banda.

Muchas cosas cambiaron en el universo tan biónico desde que afloraron en la escena pop. Sumaron shows, abandonaron antiguos trabajos y explotaron en YouTube. Y de ahí pasaron a grabar la versión para Latinoamérica de la canción del Mundial de Fútbol, junto a Gaby Amarantos.

–¿En qué pata saltaron cuando los llamaron?–(Chano) Nos llegó la propuesta y lo tuvimos que pensar. Era una decisión difícil aceptar tanta exposición. Sabíamos que iba a ser una situación ligada al resultado. Vivimos en un país resultadista. Si a Argentina le va bien, todo bien, si no… Pero la intención del grupo es siempre ir por más. Venimos trabajando mucho para que nos pasen estas cosas. La capacidad de asombro no se pierde, todavía escucho nuestras canciones en la radio y me emociono.

-¿Cuál sería el riesgo de sumarse a lo del Mundial?-(Chano) Y... detrás de esas cosas hay dinero invertido, sponsors, etc., más allá de que puedas negociar condiciones en un contrato, no podés hacer lo que se te ocurra, aceptamos ajustarnos a este plan sabiendo que a más exposición, más se te ven las costuras. Las cagadas que te mandes van a tener más repercusión. Es distinto que estar en tu país donde la gente conoce tus canciones y tu trayectoria.

-(Bambi) Esto confirma que siempre se puede empezar de cero. Donde vas y no te conocen, tenés que resetearte como artista. Por un momento te quitan todo lo que conocés y dominás. Eso te pone a prueba todo el tiempo. Que nos elijan como referentes de la región para interpretar una canción que viaja por el mundo en distintos idiomas (la cantan desde Bono hasta Carlos Vives), es un voto de confianza.

El color del ayer

Una banda que enfervoriza adolescentes, que hace que las chicas se agolpen en la puerta del hotel. Una banda que a veces baja, se saca fotos, se deja filmar y garabatea firmas. En esa relación cordial no hay algo premeditado, pero sí la necesidad de respetar a los que les hacen el aguante desde el minuto cero. Al respecto, Bambi reconoce que las cosas han cambiado bastante desde que arrancaron: “Tal vez ya no vayamos tanto como antes a tocar a una radio. Te lo dicen, te lo recriminan, pero las cosas van cambiando. Empezás a cuidar más la calidad de lo que hacés, elegís no exponerte haciendo las cosas a las apuradas. Tal vez al principio lo hacíamos, pero ahora queremos cuidar más lo que damos”.

Chano, por su parte, apunta a que todo es parte de un aprendizaje: “Hay cosas que tenés que aprender sí o sí, ya no analizás de la misma forma cómo es el negocio, cómo se gira. En cada lugar aplicás algo distinto. Con el tiempo vas encontrando tu lugar. A mí me gusta componer, y me puedo pasar horas buscando la palabrita que quiero que vaya en una canción.

-(Bambi) A la hora de componer sos artista, pero también tiene que haber gente que piense el show, que resuelva de acuerdo a lo que se busca; no es lo mismo un show en un estadio, que en un festival o en un teatro.

Mi vida secreta

La vida de los integrantes de la banda ha dado un vuelco. Atrás quedaron los trabajos mal pagos, los sueños en pausa, ese universo mundano que poco tiene que ver con esta actualidad de ropa estrafalaria con tachas y pose cool para las fotos. Tan Biónica ha evolucionado de manera vertiginosa, y sus integrantes han sabido timonear el barco sin naufragar.

“Cuando llegás a cierta popularidad tomás decisiones”, afirma Chano. “Hay artistas que dejan de dar notas porque alguna vez les pusieron una declaración equivocada o se expresaron mal y los sacaron de contexto. Nosotros tomamos la decisión de hablar porque somos agradecidos con la gente que nos difunde y con los fans que quieren saber más de nosotros, que quieren conocer qué pasa después del escenario”.

-(Bambi) No es fácil, ya no sos lo que eras antes. Pero no podés avanzar estando en el mismo lugar. Aunque si algo no cambió es que somos dedicados con nuestro público como siempre.

–(Chano) Igual siempre pagás un precio por lo que hacés; si hablás o no hablás, todo tiene consecuencias. Pero yo no soy en la vida real igual que en los escenarios, no voy a hacer la cola de AFIP con un saco dorado.

-(Bambi) Además, si no lo tenés en claro, no lográs el equilibrio. En diez días nos hemos tomado como siete aviones y tocado en un montón de lados. Sí o sí tenés que lograr un equilibrio.

-Visto así, parece un laburo–(Bambi) A veces sí. Fuimos a Río a grabar una canción, con jornadas de levantarte a las seis de la mañana y acostarte a la una. Pero en el medio estuvimos en Ipanema y vimos una puesta de sol increíble que la gente aplaudía. Yo no conocía Brasil, y por más que estés cansado, que estés haciendo mil veces el mismo playback, te decís: si este es mi trabajo, es el mejor del mundo. O por ahí te puede pasar al revés. Siempre en esas situaciones te encontrás con quien sos.

Ciudad mágica

–¿Qué sienten por Córdoba?

–(Chano) Tenemos una relación muy estrecha con esta provincia. Fue el segundo lugar donde tocamos. Tocamos en el Cubo y en Casa Babylon. Nos gustaba venir y meter 80 personas, así arrancamos. Acá hemos tocado en más de veinte localidades, y cuando estás girando mucho y viajás a otros lados, te acordás de ese calor de Córdoba. Esa relación con el público de acá la valoramos mucho. Cada provincia tiene un público. Para nosotros venir a Córdoba es como ir a la casa de un amigo.