Por un show “enamorado”
Palito Ortega se presentará en Villa María el domingo, un día clave para revisitar el tópico del amor.
Hace tiempo que Palito Ortega volvió a la ruta. Ya no es el empresario que busca dar el gran golpe para recuperarse del cimbronazo Frank Sinatra. Y ya no es sólo la cabeza de un clan dinámico en el espectáculo argentino. Palito Ortega es el cantor popular de siempre, con la diferencia de que ahora su carácter "funcional" no divide las aguas en la realeza del rock vernáculo. Como su contención y buen trato fueron decisivos para que Charly García tuviera un tratamiento ambulatorio y digno, el orbe rock sintió un amor arrebatador para con "Ramón".El domingo, el ahora ex "cantorcito a contramano" (textual de un León Gieco setentista) tiene cita en el Festival de Peñas de Villa María. "El show coincide con El día de los enamorados y mi repertorio se refiere a ese tópico de distintas formas. Así que, si me preguntás qué tipo de repertorio haré, sólo te puedo contestar que cantaré mis canciones de siempre. Así de simple", adelanta Ortega con tonada tucumana recuperada. "La gente incorpora melodías o imágenes de mi obra porque, en su momento, las relacionó con momentos determinados de su vida. Entonces, me resulta imposible no tocar mis clásicos. La gente que me conoce, mis fans, por decirlo de algún modo, quiere revivirlos. Me parece imposible ir a ver a Armando Manzanero y que no cante Esta tarde vi llover o Somos novios. Si hasta Charly García, que está volviendo, basa su repertorio en lo que la gente quiere escuchar", descarga. Esta iniciativa "conservadora", no obstante, contempla una mínima posibilidad cambio: "Hay cosas que se miden de acuerdo al calor de la gente, el clima de distintos lugares. Si hay un clima para experimentar, así será. Pero creo que al aire libre la gente quiere cantar, divertirse. Tengo bastante diálogo con la gente, me gusta recordarle cosas. Esa es la característica saliente de mi show, que, al cabo, se arma en función de la gente". Palito pone especial énfasis en que el suyo no es un espectáculo "armado y frío", ni "preseteado". "De hecho, ahora vamos armando mediante diálogos la historia de El Club de Clan. La banda está dirigida por otro ex integrante de El Club del Clan, Lalo Fransen. El grupo que sostiene el show es orgánico, hay buenas guitarras, buenos bajos, buenos teclados. Todo aquello que le aporta color y calor", redondea. De gira y en familia–Hasta hace poco vivía una vida apacible. Ahora que está de gira, ¿retomó algún hábito "dormido"?–A ver, mido los tiempos en cuanto a los viajes porque, en mi última experiencia de giras, trabajé con una persona que estaba esclavizada con el reloj. Dependíamos de esas agujas y todo era muy frenético. Ahora estoy en contacto con mi familia, más compensado. Mi hijo Sebastián supervisa cómo será cada show y el resto de los chicos colabora. Hasta aquí, creo haber viajado por más países de los que conozco, ¿me explico? Uno pierde muchas cosas en ese ritmo. –¿Hablará con Charly antes de sus respectivos shows del domingo?–No lo sé. Pero es interesante que podamos hablar de trabajo, tanto del mío como del suyo. Antes, los shows de Charly empezaban y rara vez terminaban. Esa es una etapa superada, gracias a Dios.

