Juano Falcone: La venganza no es un camino a tomar
Juano Falcone, uno de los 14 nietos de Estela de Carlotto y percusionista de Casi Justicia Social, cuenta todo lo que le produjo la recuperación de su primo Guido y vuelve a sentar posición a favor de liberación de Callejeros.
El baterista y percusionista platense Juano Falcone recibe el llamado de VOS y, ante la elemental pregunta de cómo vivió el tsunami emocional que tuvo que parar esta semana, responde como un mantra "es increíble; es increíble". No es para menos. Porque el músico es nieto de Estela de Carlotto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo que recuperó a Guido, el primo que a él le faltaba desde que el terrorismo de Estado asesino a su tía Laura. Y porque también fue un activista importante para lograr la liberación de los músicos de Callejeros, de quienes fue fan y luego compañero de trabajo, al ser convocado como percusionista para la reformulación de la banda que resultó Casi Justicia Social. "Es increíble; es increíble", sigue Juano, quien también por estos días alumbró el cuarto disco de La Caverna, la banda en la que toca desde los 16.
"Estoy feliz... Muy contento y muy conmovido. Lo de Guido no me lo esperaba. Y lo de los chicos, sí, tenía esperanzas de que se diera en estos días. Nunca tendrían que haberlos condenado. Lo que fue una cosa del destino, increíble, es que todo se haya dado prácticamente el mismo día. Es un sueño", completa.
-¿Pudiste abrazar a Guido?-Sí, lo conocí ayer. Fue muy fuerte. Es músico, de Olavarría, donde fui a ver a Callejeros alguna vez. Es una persona sencilla, tiene buen humor. Está procesando todo esto... Es un pibe con una sencillez admirable, y lleva con mucha tranquilidad todo lo que le está pasando. Estoy feliz. Más que por mi experiencia en sí con él, con el hecho de que mi abuela lo haya podido abrazar. Teníamos el secreto temor de que ese abrazo no se produjera jamás.
-Guido es panista de jazz. ¿Te bancás acompañarlo?-Me gustaría más que él me acompañe a mí en La Caverna, porque soy batero de rock y no sé si puedo matizar. Pero a la hora de zapar, me le animo a todo.
-Fuiste un aliado clave de Estefanía Miguel, la mujer de Pato Fontanet, para lograr la liberación de Callejeros. ¿Cuáles fueron las motivaciones de tu activismo?-Desde que ocurrió Cromañón siempre tuve esta posición, la de que los chicos son inocentes. Y lo que hice con el tiempo fue llenarla de argumentos, de pruebas, de contenido. A Pato lo conocí cuando ellos se reunieron con mi abuela, en noviembre de 2005, y establecí una relación con él de mucho respeto, de mucha admiración. Desarrollamos un vínculo muy lindo que fue creciendo y creciendo, que derivó en su participación en uno de los discos de La Caverna. Y después, tras mucho compartir charlas, idas y venidas, salir y charlar, un día recibo el llamado de Luis, uno de los chicos de Casi Justicia Social, que me cuenta de la separación de Callejeros y me invita a ser percusionista del nuevo proyecto. Me integro a tocar el último año hasta la ejecución de la pena.
-¿Ahí se disparó todo?-Claro. Cuando se da el fallo de casación del 17 de octubre de 2012, desde CJS me dan el lugar de vocero. Y salgo a pelear, a tratar de visibilizar nuestra posición. Cuando "Telu" (apodo de Estefanía Miguel), desde su lugar de compañera de Pato, se decide a luchar, sumamos fuerza. Y juntos aportamos en todos los aspectos que, creíamos, le faltaban a la causa. Hay gran parte de la sociedad que los desconoce y nos prometimos visibilizarlos. Junto a los sobrevivientes, aprendiendo de ellos, no descansando, sabiendo que la Justicia iba a llegar. Este camino nos cargó de aprendizaje. Soñábamos que el día iba a llegar, y llegó. No hay que bajar los brazos.
-Aún queda una instancia. ¿Sos optimista?-El optimismo me lo otorga la verdad que nos asiste. No podría ser optimista si tuviera algo que objetarnos. Está todo tan claro, tan a la vista, que si nos esforzamos para que todo se vea, se pruebe, y logramos consenso social, la Justicia tendrá que valerse de eso. Tendrá que valerse de las pruebas y de la verdad. Respetamos el dolor de aquellos que han tenido pérdidas y han adoptado una visión diferente. Pero no podemos avalar que el dolor sea un cheque en blanco para hacer y decir cualquier cosa. La mentira, el odio y la venganza no es un camino para nadie. Esto lo digo con conocimiento de causa, porque acabo de recuperar a Guido y, en 36 años, mi abuela nunca pidió ni un ápice de venganza para el asesino de su hija. El dolor no te ampara para decir cualquier cosa. Hay mucha gente mintiendo y medios que le dan lugar.
-Hay padres de víctimas de Cromañón que creen en la culpabilidad de Callejeros. Esa posición, ineludiblemente, contrastará con la de ustedes en el marco de un juzgado.-Lo respetamos. Respetamos que haya una mirada, en términos de responsabilidad penal de la tragedia, que es diferente a la nuestra. Dirime la Justicia. Son las reglas de juego de la democracia. Estamos de acuerdo. Yo me refiero al circo, al fogoneo, a las amenazas, las agresiones, las infamias y a las difamaciones. Mi abuela y yo hemos sido objeto. Hace muchos años, en soledad y desamparados, los chicos han sido objeto de amenazas concretas. No estoy hablando por hablar. Mi abuela misma... A ver, ¡¡¡a mi abuela le tiraron huevos!!! Nunca vamos a responder. Sólo decimos que es el límite de lo que consideramos tolerable.

