Gonzalo Aloras, más cerca del espíritu digital que de las canciones acústicas
Gonzalo Aloras presenta en Córdoba su nueva faceta. Aquí habla de su disco por venir y de su relación con músicos de Córdoba. "Hay una parte de mi vida que es cordobesa", dice.
Gonzalo Aloras tiene pensado incluir el sonido de su impresora en su nuevo disco. Hace poco descubrió que, cuando la pone a funcionar, la máquina produce una armonía en MI mayor con séptima mayor y podría ser un buen sostén rítmico para alguna de sus nuevas canciones. Ese álbum en proceso llevará por título Digital, porque allí aborda una nueva forma de componer, un proceso que ya puede notarse en sus presentaciones en vivo.
“A partir de mi relación con los samplers y la tecnología portátil, hace ya un tiempo que hago shows con versiones específicas, programadas en mi casa antes de los conciertos. Más allá de los momentos con guitarra y voz, también agarro alguna canción mía y la reformulo desde el ritmo o los bajos, algo minimalista que estimula al que va a escuchar algo nuevo. Y también es estimulante para mí, porque me hace sentir cierta extrañeza arriba del escenario”, explica Aloras, que por estos días se encuentra en la provincia de Córdoba para ofrecer una serie de recitales. “Hay un desencuentro con lo que se espera, pero también es una renovación, una forma de probar hasta dónde se pueden llevar las canciones”, agrega después sobre esta nueva faceta electrónica.
El músico dice que Digital "tiene un alma muy sintetizada", que incluye momentos de noise, que tiene programaciones, pero no dejará de lado su costado más cancionero, con el que se lo reconoce en el panorama argentino. "Estoy en ese universo tecnológico desde hace algunos años, por eso llevo mis canciones anteriores hacia eso", explica.
–De todas maneras, también contás con una banda más rockera.
–Sí, tengo varias formaciones alternativas. Una incluye pianos y cellos, otra es más rockera y tradicional. Y ahora, a partir de este nuevo disco, hay una cosa más extraña. Por ejemplo, hace poco, cuando actuamos en el Teatro San Martín, lo hicimos con un piano de cola, una máquina de ritmos de los ‘80 y un bajo distorsionado, tres elementos incompatibles que los hicimos funcionar para las canciones. Es algo interesante para desarrollar lo que viene. En la era del DJ, está bueno tener un formato más reducido para mover.
–A raíz de tus colaboraciones con Fito Páez, se te asocia a un perfil de canciones. ¿Puede que tu trabajo como productor te haya llevado a esta nueva faceta?
–Claro, porque lo primero no se pierde. Por un lado, produje a Nebbia cuando reversionó La Balsa, que es del '68, pero también trabajo con bandas nuevas, a las que les puedo compartir cierto oficio en el armado de las canciones y en la grabación. Siempre estoy conectado con eso, soy curioso por escuchar música nueva. Lo digo a nivel oyente. Me gusta mezclar esos dos mundos: la guitarra, el piano y la voz, pero también algo más ligado a lo experimental. En mi nuevo disco, compuse directamente con samplers y software propio de DJ. Yo provengo de una escuela musical relacionada con la tradición de la armonía, y esto otro es mucho más intuitivo. Yo hice todo el recorrido inverso, digamos.
–Fuiste uno de los primeros músicos “nacionales” en destacar al actual pop cordobés. ¿Qué viste ahí?
–Hace unos años escribí un artículo en la revista La Otra sobre una "nueva trova", y planteé que podría estar ocurriendo en Córdoba. Allí nombraba a grupos que hoy ya son conocidos. Por ejemplo, al primer disco de Juan Ingaramo lo produje yo. Con Fran Saglietti hice un tema también. Incluso toqué con ellos, hay una parte de mi vida que es cordobesa. Está bueno darse cuenta de que no se aprende sólo de los grandes referentes, sino también de artistas que recién comienzan.
En vivo
Gonzalo Aloras se presenta este viernes en Lomo Bar (Villa María), el sábado lo hará en Budapest (Río Cuarto) y el domingo estará en El Mentidero de Güemes (Fructuoso Rivera 260).
[video:https://www.youtube.com/watch?v=G-nbmJlo8t0]

