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Así fue el show de Axel en Córdoba

Axel presentó el sábado en el Orfeo Superdomo su nuevo disco, Mis ojos, tus ojos. El público, de tan feliz y emocionado, no quería sentarse. El músico dialogó y bromeó mucho con los presentes.

29 de septiembre de 2014 a las 09:40 a. m.
Ramiro Ortiz (Especial)
Así fue el show de Axel en Córdoba

Globos anaranjados en alto. Miles de personas. Todos de pie cuando Axel y su banda largaron el concierto para presentar Tus ojos, mis ojos, su nuevo disco, en el Orfeo Superdomo. "Es el recital número 20 en 35 días", dijo más tarde. Y agregó: "En Córdoba cerramos esta gira. Estamos muy contentos por hacerlo aquí y por cómo han recibido este disco que hace sólo cuatro meses que salió. Ahora paramos por un tiempo porque nos vamos a España, a Miami...".

Axel tiene el don de llegar a un lugar muy especial del corazón en muchas personas. Sus canciones le cantan al amor en sus tantas expresiones, pero una cosa es saberlo y otra ver lo que pasa con la gente. Una chica en su silla de ruedas cantando al pie de la letra cada canción. Amigas abrazadas saltando sin parar haciendo un viaje por el tiempo hacia el colegio secundario. Tantos ejemplos más.

Pasaron varias canciones del show y todos estaban como encantados. "¿No se van a sentar?", preguntó Axel. "Nooo", fue la respuesta coreada. "Bueno, yo les pido por favor que lo hagan para escuchar esta canción", pidió, y cantó Ángel dorado, que escribió para homenajear la lucha de su hermano el día que nació su primer sobrino.

"¡Graciasss!", voceó alguien en representación de los hombres y provocando las carcajadas. Los temas siguieron pasando: Mis ojos (había sido el primero), Todo vuelve, Te invito a ver el sol, Quiéreme, Quédate, Dame un beso. Mención especial para Miradas, de la que hizo una versión acústica bellísima con instrumentos de cuerdas (mandolina y banjo incluidos). Todo con paradas y sentadas alternadas.

Mejorar la baldosa

A Axel le gusta interactuar. Habló mucho de solidaridad, del mundo mejor que quiere ayudar a construir. “Pararse en la baldosa de cada uno y tratar de mejorarla”, sintetizó en alguna parte.

Jugó por supuesto con su imagen de galán. La coreografía de una de las nuevas canciones, Dame un beso, un rocanrol que bailaron todos arriba del escenario, termina con un beso doble de las coristas en los cachetes del cantante. Sobre ese momento los tres montaron una pequeña actuación donde las chicas trataron de "robarle" el corazón cantándole al oído.

“¡Al menos no usen mis canciones! Aprovechen y escriban las suyas. ¡Ese chamuyo… digo, esas letras son mi propia inspiración!”, las cargaba el músico que después hizo subir a dos chicas de la platea para practicar con ellas la parte del beso.

Así se fue pasando el tiempo, con canciones también introspectivas pero siempre con una proyección hacia la alegría o, como dice ese nuevo clásico que cerró el concierto, a “celebrar la vida”.