Ararat: Estado de bienestar
Sergio Chotsurian habla del presente solar de Ararat, el trío que consolidó tras la disolución de Los Natas. Esta noche, su debut cordobés.
Sergio Chotsurian, el guitarrista que al frente de Los Natas se inmolaba en zapadas lisérgicas, ahora toca el bajo saturado y canta en tono renacentista al frente de Ararat. Se trata de un proyecto que armó junto a su hermano Santiago (director orquestal y coral) para exaltar la lucha de sus antepasados armenios, pero que transformó en otro trío de rock para volarse la peluca por una confabulación de tiempo y circunstancias.
La movida tiene matices. Además del ya citado bajo saturado de Sergio, se incorporó el ex Sumo y Patricio Rey Tito Fargo para añadir teclados tensos y hacerse cargo de las violas, y las letras cambiaron el sentido de Sólo dolor, epílogo de Los Natas, para enfocarse en una Cabalgata hacia la luz. "El proceso se fue dando de a poco _contesta Chotsurian _. El primer disco (Música de la resistencia) lo grabé con amigos invitados en el bunker de mi casa, Death Studios; al segundo (Ararat II) lo hicimos con Alfredo Felitte, más que nada como dúo del fin del mundo de bajo y batería, agregando sonidos y teclados análogos y acústicas al viaje, temas de 20 minutos y canciones de piano y criolla".
"A la hora de salir a tocar estos temas en vivo _añade_, al principio le dimos con el dúo sin medir consecuencias. Luego nos dimos cuenta que estaría bueno incorporar a alguien más, y apareció la idea de decirle a Tito Fargo. Enseguida ensamblamos el trío. Tito se armó su artillería y salimos como trío. Todos compartimos la misma búsqueda por el sonido y la canción, así que se dio muy naturalmente todo este proceso".
-Si se cabalga hacia la luz es porque se quiere huir de la oscuridad. ¿Tan doloroso es lo que dejan atrás? ¿Es autorreferencial ese concepto?-El concepto es una idea de vida, todos vivimos en bandas anteriores y momentos pasados donde tal vez la oscuridad era el lema o forma de laburo e inspiración. Ahora era momento de un cambio, cambiar o morir.
-Descuento que Tito era una referencia, que lo tenías de su pasado de violero inspirado y productor con pergaminos. Ahora bien, ¿cómo se encastró en Ararat?-Tito se sumó naturalmente. Después de dos ensayos, ya estábamos tocando en vivo con todo. Yo venía juntándome con él a guitarrear en tardes de mate, y luego arrancó orquestando el Ararat II para continuar con la creación de Cabalgata hacia la luz ya desde el trío formado. Desde la canción chiquitita, en mi casa con cuadernito en mano, hasta el gran sonido de la banda en su expresión más cruda.
-El público que sedimentaste con Los Natas en Córdoba te tiene como violero volado. ¿Cómo explicarles que te pasaste al bajo? Fundamentame ese tránsito.-No hay mucho que explicar. ¡¡¡Ahora soy bajista volado !!! Tambien toco la viola en algunos temas, voy cambiando. El tránsito es bueno, es una buena manera de salir del esquema del que la gente estaba acostumbrada a verme, la sorpresa. El bajo me gusta mucho y disfruto mucho tocándolo. Hay que buscar el bienestar y hoy me viene un poco por ahí. Me hace bien experimentar con el bajo.
-Otro detalle distintivo de "Cabalgata hacia la luz" está en la voz. Ya no es un matiz como en Los Natas, es un elemento expresivo fundamental. ¿Asumiste la responsabilidad de escribir sin red y cantar?-A la responsabilidad siempre la había asumido, pero en este disco hay más letra y lo que se dice es un poco más duro y explicito; la idea de Tito como productor fue también poner la voz un poco más al frente y dejarla decir el mensaje. Se logró un audio interesante así, que cobró protagonismo junto con las letras. La voz en Ararat es fundamental y requiere de un lugar fuerte tanto como de los demás instrumentos. La voz es más teatral y visceral.
-¿Cuál es tu versión, que vendría a ser la oficial, sobre la separación de Los Natas?-Ya veníamos muy desgastados después de tocar tanto durante tantos años, muchas veces al límite de la locura y de situaciones de peligro. Necesitábamos los tres un respiro. Siempre les voy a estar agradecido por los años vividos y compartidos de música y viajes.
-¿Puede esta versión de Ararat entreverarse en la oferta general del rock argentino? ¿O se desplazarán como un número de culto minoritario?-Lo decidirá la gente. Pero es una banda de rock, un formato nuevo, una continuación de Los Natas en la composición... Ararat es varias cosas. Esta cuestión no depende de nosotros sino del público. Desde aquí le damos con todo y esperamos lo mejor. Hay que poder tener serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, y valor para cambiar lo posible. Vamos a ver qué pasa.

