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Albert Pla: Canciones al servicio de la risa

El catalán Albert Pla se presenta hoy junto al guitarrista flamenco Diego Cortes, en el marco del VIII Festival Pensar con Humor. 

07 de junio de 2014 a las 02:46 p. m.
Santiago Giordano / Especial
Albert Pla: Canciones al servicio de la risa

Nació en Sabadell hace 48 años. Dice que el año pasado tuvo un infarto del que se recupera fumando un poco menos; dice que nunca votó en su vida; dice que le gusta aprender. Lo que dice, lo dice con pocas palabras. Pero el dato interesante, más allá del "qué dirá", es que Albert Pla es el tipo capaz de escribir, cantar y actuar canciones que entre la tragedia, el delirio, la cotidianeidad o la sorpresa, aparecen tan brutas como delicadas, tan primitivas como cultivadas, tan imprescindibles como descartables.

Esta noche, Albert Pla actuará en Córdoba, en el marco del Festival Pensar con Humor. A las 21, en el Teatro Real, repasará canciones de las suyas junto al notable guitarrista flamenco Diego Cortes, virtuoso que en su trayectoria artística supo compartir escenarios también con Paco de Lucía y Carlos Santana.

–Pla y un guitarrista flamenco, en un escenario, representan algo así como el yin y el yang de lo español...–Ese es un buen chiste...

–¿Qué le produce la idea de cantar en un festival de humor?–Nada... Es interesante poder estar en un festival de humor que piensa que puede haber humor de cantantes. Mira qué bueno...

–Se suele emplear el humor para decir lo que de otra manera no se puede o no conviene decir. Usted se jacta de haber dicho y hecho siempre lo que quiso ¿Para qué le sirve el humor?–No lo sé. Porque no sé que humor será el mío. Por lo pronto mi humor es lo que me hace reír a mí. Puede haber otras razones, tal vez, pero la razón principal de mi humor es que si algo que se me ocurre me hace reír... ya está, eso se queda, seguro.

–¿Aun si llega a ser agresivo, como a menudo necesita ser el humor?–Bueno, claro, si no hay tristeza no hay risa. ¿Qué conoces de más chistoso que el pastel en la cara del otro?

–Hablando de chistes, ¿cómo le cayó a un súbdito de la corona la abdicación del rey Juan Carlos?–Sí, qué bien, por fin, se acabó la corrupción y ahora seremos libres, coño... Ya se arregló todo. Es más, si necesitan ayuda, ya estamos en condiciones de ayudarlos. Con humor y con otros gestos humanitarios.

–¿Pero no es más peligroso un rey desocupado?–Nadie está a salvo de ese individuo.

A remar

Una charla telefónica con Pla puede llegar a tener el ritmo y el nivel de festividad de la fila del Rapipago. Sin embargo, es lícito pensar que ante el tipo que escribió canciones como Soy rebelde o Carta al rey Melchor, valga la pena remar un poco más.

–Su espectáculo se anuncia como un repaso de sus canciones. ¿Hay alguna estructura preestablecida, una lista de temas?–Jamás sabemos de antemano lo que vamos a tocar. Con Diego no hace falta hacer pactos previos: arrancamos y ya. Yo voy haciendo lo que me da la gana y él también.

–¿Qué hace cuando le vienen ganas de hacer lo que le da la gana?–Fuera del escenario es más complicado, pero sobre el escenario hago lo que sé hacer. No sé hacer otra cosa y no me complico la vida. Simplemente intento aprender un poquito cada día.

–¿Qué cosas le interesan aprender?–Muchas cosas. Por ejemplo, cómo funcionan los focos verdes, cómo colocarlos bien. Ese tipo de cosas. Uno siempre está aprendiendo.

–¿Cree que la teatralidad de sus interpretaciones salvan a sus canciones?–Eso dicen... Yo, en realidad, intento explicarme con todo lo que puedo, y si a veces el cante no alcanza, me extiendo con el cuerpo.

Para ver

Albert Pla y Diego Cortes se presentan esta noche a las 21 en la sala Carlos Giménez del Teatro Real (San Jerónimo 66). Un recorrido por las mejores canciones del cantautor catalán, con la complicidad del guitarrista. La entrada tiene un costo de $ 165. El miércoles 11 y jueves 12 se presenta en Niceto Club (Buenos Aires).