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Yoko Ono: ¿La buena de la película?

La viuda de Lennon cumple este lunes 80 años, exculpada finalmente por Paul McCartney y abrazando la filosofía de haz el bien sin mirar a quien.

18 de febrero de 2013 a las 12:00 a. m.
Redacción VOS
Yoko Ono: ¿La buena de la película?

Yoko Ono llega hoy a los 80 años con su imagen de bruja desdibujada y su condición de artista de vanguardia reivindicada. Es que, por un lado, ayer nomás Paul McCartney verbalizó una sentencia que la exoneraba de ser la responsable de la separación de los Beatles. El hecho tuvo un peso paquidérmico, porque los acercamientos previos entre ellos nunca fueron refrendados por una declaración de este tenor: "No fue ella, el grupo ya estaba roto. Y no creo que John hubiese compuesto Imagine sin Yoko al lado. No podemos culparla de nada"."Cuando ella apareció, parte de su atractivo era su lado vanguardista, su visión del mundo. Le enseñó a ser de otra manera, algo que le atrajo enseguida", añadió Paul sobre el trato maternal que Lennon necesitaba allá por 1966, al margen de las prerrogativas de ser una estrella de rock venerada. Fue en aquel año que el Beatle intempestivo y mordaz criado por su tía conoció a esta artista japonesa, proveniente de una familia millonaria y occidentalizada, en la galería Índica de Londres. El amor, claro, se resolvió a primera vista y desembocó en una relación simbiótica.Por otro lado, el museo Schirn Kunsthalle de Frankfurt inauguró hace días una retrospectiva de Yoko, que busca reposicionarla más allá del exotismo que encierra una aproximación superficial hacia su figura, siempre sesgada por eso de que, supuestamente, se inmiscuyó en la intimidad del grupo más hermoso de la historia del rock y detonó su ruptura. Esa muestra la presenta  como "una de las artistas más influyentes de las últimas décadas" y contiene más de 200 piezas, que van desde sus primeras instalaciones y performances a inicios de los '60, pasando por sus filmes experimentales como Fly (1970), donde en un plano cerrado se sigue a una mosca recorrer el cuerpo desnudo de una mujer.Si bien debe haber tomado de buen grado estos guiños de un ex compañero de su esposo (no un compañero más sino Paul, con quien John se distanció luego de la ruptura de los Beatles) y de los curadores de un museo prestigioso, Yoko no parecía sentir la necesidad de una  redención. Es más, hasta parecía cómoda en su posición de "mala de la película". Si hasta se permitió ironizar con su rol de "bruja" allá por 2007, cuando publicó un disco de colaboraciones titulado Yes, I'm a witch.Como sea, a la hora de plantear algo con respecto a sus 80, sería injusto agotar a Yoko sólo en función de Lennon y del cuidado intensivo que le brinda al legado de su tercer esposo, que factura fortunas año a año.Yoko nació 1933, en Tokio, fruto del matrimonio entre Eisuke Ono e Isoko Yasuda. Su padre, banquero, trabajaba en Estados Unidos cuando ella nació. Recién la conoció cuando toda la familia se fue a vivir a California y ella tenía dos años. "No sintió felicidad al conocerlo", dice la biografía Yoko Ono: Collector of skies, escrita por Nell Beram y Carolyn Boriss-Krimsky. El texto añade datos que también pueden leerse en las bios de Lennon: Cuando al poco tiempo volvieron a Japón, Yoko hablaba inglés, sabía de pintura y música clásica, y esa personalidad liberal la convirtió en una suerte de "piedra en el zapato"  en su país natal. Luego, la Segunda Guerra golpeó fuerte  a los Ono, y Yoko jugaba con su hermana a imaginar comidas en un contexto de falta de alimentos.Prestigio previoLas indagaciones sobre Yoko concluyen que así fue que forjó una actitud introvertida,  que escondía una tremenda efervescencia artística. En 1953, 13 años antes de dar con  John, Ono ya había sido noticia por ser la primera mujer en Japón en entrar a estudiar filosofía. Ese mismo año se autoexilió a una Nueva York que ardía de arte pop.Fue entonces que redondeó una su obra de filmes, dibujos, instalaciones y música, deudora tanto de artistas como Max Ernst y Marcel Duchamp, como también del arte pop y de la experimentación sonora de John Cage. O sea, Yoko no entró a la historia del rock como una groupie.Mujer de negociosPor más que Yoko se mantenga activa en el rubro "caridad" y difunda mensajes pacíficos, su realidad indica que también es una astuta mujer de negocios, cuya fin primordial es velar por el cuidado (y la explotación) del legado de Lennon, la sexta celebridad muerta que más beneficios anuales genera es Lennon; 12 millones de dólares en 2012. Aparte de los derechos de sus discos, Ono ha engordado su cuenta rompiendo la promesa que se hicieron John y los otros Beatles: no vender jamás canciones para publicidad.Así como puso demasiada energía en velar por la obra de John, Yoko mantuvo lo más limpia posible su imagen. Por eso fue que le ladró al biógrafo Phillip Norman cuando éste publicó su libro gordo John Lennon en 2010. Allí se blanquea la posta: depresiones, episodios violentos, drogas, incorrección emocional.Este enojo de Ono tuvo un antecedente en 2009, cuando logró que un juez frenara la salida del documental 3 days in the life, con imágenes domésticas de Lennon en 1970, fumando marihuana junto al activista negro Michael X y bromeando sobre echarle LSD en el té a Nixon.Yoko dice tener el antídoto para este tipo de observaciones venenosas: "Uno de los motivos por los que sobrevivo es la increíble energía negativa destinada a borrarme del mapa. Soy una bruja, OK, pero una bruja buena".Y en ese mismo reportaje, añadía en plan de hacer el bien sin mirar a quien: "Creo en una regla universal: hacer daño a los demás es malo. Si hablara, podría hacer daño a algunas personas. Incluso aunque esas personas se lo merezcan, sus hijos o nietos no tienen por qué saber que son mala gente".