Todo bajo control
Guillermo Vadalá regresa a Córdoba para presentar sus composiciones. El bajista cuenta por qué no participó de la gira por los 20 años de “El amor después del amor” y recuerda su rol en el show de Las Bandas Eternas.
Guillermo Vadalá pertenece a un selecto grupo de bajistas argentinos con la ductilidad suficiente como para desplegar virtuosismo y, a la vez, transformarse en un modesto sesionista al servicio del género que sea. Así entiende su trabajo y así lo disfruta. El miércoles desplegará una de sus facetas en Cocina de Culturas, con un concierto en formato trío (Jota Morelli en batería y Javier Lozano en piano), y con el guitarrista Marcelo Córdoba de invitado. Allí presentará sus dos discos solista, Bajo piel y Alumbramiento.
-¿Dirías que sos un bajista al servicio de la canción?-Por la diversidad de estilos en los que me ha tocado participar, digamos que he crecido en ese rol. Grabé en muchos discos que de alguna manera forman parte de la música popular argentina. Así cubrís un abanico de géneros que te hace aprender, que te hace a la fuerza. Yo intento que el buen gusto sea el común denominador de lo que hago, más allá del género. Si tenés una postura abierta, la experiencia es enriquecedora.
-Con su nuevo disco, Daft Punk volvió a poner en primer plano la música disco, que siempre tuvo al bajo como protagonista. ¿Te interesa ese estilo, lo practicaste alguna vez?-Desde ya, puso al bajo en un rol principal. Además es un género con mucho swing, en la mezcla el bajo está bien al frente. Basta recordar a los Stones haciendo Miss You, o Another one bites the dust, de Queen. Ni hablar de Chic, Earth Wind and Fire. La música disco siempre me gustó. Me acuerdo de una vez que hicimos un tributo a Stevie Wonder junto con el Mono Fontana. No es música disco, pero tiene un pulso relacionado.
-Grabaste los bajos en "El amor después del amor", de Fito Páez. ¿Te llamaron para hacer la gira 20 aniversario?-Sí, de hecho fui el primer músico que trataron de interesar en el proyecto, pero la noche anterior había tenido una oferta de Alejandro Sanz. Eso iba a comprometer una parte de la gira, y Fito quería que lo hiciera todo. Tal vez el proyecto, si estaba yo, hubiera sido convocar al resto de los músicos del disco, como Ulises Butrón, Gabriel Carámbula, Tweety González, "el Negro" Colombres... A partir de ahí se empezó a mover el foco, a buscar reemplazos. Fito armó una banda muy buena, pero el gol hubiera sido la gira con los músicos que grabamos el disco. De todas formas, me pongo en el lugar de Mariano Otero, que fue quien tocó el bajo en la gira, y está todo bien. Incluso me escribió elogiando las líneas de bajo, un lindo gesto.
-Otro hito en tu carrera fue participar del show de Las Bandas Eternas del Flaco Spinetta, y como guitarrista.-Claro, Luis me pidió que tocara guitarras de base para que él pudiera moverse por fuera de eso. Me dijo que necesitaba a alguien que le transmitiera seguridad y que pudiera tocar todos los temas en la guitarra. Incluso él no se acordaba de algunas cosas de Invisible o de Pescado. Me apodaba "Salvatore". En broma, me preguntaba: "Salvatore, ¿cómo es este acorde?". Pero para mí la frutilla del postre fue cuando me invitó a tocar el bajo en Pescado Rabioso. David Lebón quería tocar la guitarra, así que me adjudicaron ese rol. Todo ese concierto fue un sueño, un regalo de Luis para su público y para los músicos que estuvimos arriba del escenario. Fue el concierto más grosso donde tuve la suerte de participar.

