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Rouge and Roll: No somos el capricho de un productor

Con José Palazzo en sus filas, Rouge and Roll busca revalidar su posición de clásico del rock vernáculo, y presenta “Volumen 2”.

29 de noviembre de 2011 a las 08:01 p. m.
Rouge and Roll: No somos el capricho de un productor

Una banda que ahora dice que tiene nombre de grupo gay, pero que en su momento "sonaba alucinante", reivindica su historia de más de 20 años y saca su segundo disco a esa misma distancia del primero. Rouge and Roll estrena su Volumen 2 el sábado en The Roxy, con la formación original y un nuevo vocalista. Rafael G. está con la banda desde hace un año, grabó con ellos las nuevas pistas que devolvieron al grupo al estudio. Le tocó nada menos que ocupar la posición que dejó vacante el fallecimiento de Julio Anastasia.Con él, José Palazzo en bajo, Gonzalo Viñas en guitarra, Ignacio Luque en teclados y guitarra y Mariano Marino en batería, siguen moviendo la maquinaria de rocanrol y actitud, una alquimia que dos décadas después les activa idéntica adrenalina."Tocábamos en los '90 todos los fines de semana y quedaba gente afuera. En esa época mi principal trabajo era ser bajista de mi banda", dice Palazzo, mejor conocido como el productor de rock más importante del interior del país. El título abre puertas a la banda, ellos lo saben; no esquivan ventajas ni consecuencias, pero tampoco planean hacerse cargo de los prejuicios. "Esta vuelta no es el capricho de un productor que quiere hacer rock. Nosotros tocamos desde mucho antes de que yo hiciera este trabajo", ataja José, y sus compañeros asienten.¿Habría disco, fechas y giras en el horizonte si Palazzo no fuera parte? Gonzalo responde: "Probablemente no, pero son las circunstancias. Nos tiene sin cuidado que piensen que tocamos porque somos la banda de Palazzo, porque nunca dejamos de tocar", asegura el guitarrista, y agrega que la llegada al estudio sucedió cuando encontraron el sonido buscado.Ese resultado acusa sueños cumplidos, gustos que pueden darse casi a punto de pegar la vuelta de algunas carreras vitales: Javier Calamaro, Carlos "el Negro" García López, producción del Indio Márquez, César Valdomir, Lula Bertoldi y la aparición de la voz de Anastasia en una grabación que realizaron en 2006, que guardaron para el momento oportuno, que era este.Los Rouge and Roll, señores de más de cuatro décadas, cada uno con su propia historia paralela, aclaran sin que haga falta que no viven de la música y que la amistad los aglutina más allá de los escenarios.El jueves pasado presentaron el Volumen 2 en The Roxy Buenos Aires y en el auditorio aplaudían Juanse, Skay Beilinson, Vitico, Walter Giardino. Ellos sacaban fotos mentales para mostrar a los nietos.De ahí viajaron al Chaco, para hacer de soporte como invitados especiales de La Renga ante 6.500 personas, previa para el concierto que más los emociona, en la ciudad que en 1993 los marcaba como la primera banda de rock que editaba un disco compacto. "En esa época grabar era imposible. Nosotros grabamos un simple de vinilo y era una locura", recuerda Palazzo. Y anota como hit indiscutible a Dame lo que quiero, el que fue al vinilo y el sábado van a dedicar a los fans de la primera hora, para bailar como si el tiempo no hubiera pasado."Nos sentimos como a los 24", dice Viñas, y lo confirman con la mirada. Y que el resto acompañe.