Romance a la italiana
Anoche, el cantante italiano Zucchero presentó su último disco en el Orfeo, ante unas dos mil personas.
De carrera al comienzo fluctuante, hasta alcanzar la proyección internacional en 1985, Zucchero volvió a traer a Córdoba, el viernes por la noche, el aroma de la canción romántica italiana de estilo comercial, que en el caso de su particular estilo, aparece mezclada con ritmos tan variados como el blues, el rock o el reggae.
Ante alrededor de dos mil personas, en el Orfeo Superdomo, Anselmo Fornaciari (tales su nombre y apellido) abrió un recital que llegaría a rondar las dos horas de duración. Desde el comienzo, anticipó que la primera parte del mismo iba a constar de las canciones de su último disco de 2010, Chocabeck, y que luego tocaría algunos de sus clásicos. Ese álbum superó ya las 120 mil copias vendidas en su país.
Zucchero también comentó que el nombre de la placa es una expresión en dialecto del interior de Italia, que quiere decir "pico vacío", y que su padre campesino convirtió en un eufemismo cuando, mientras sufría la familia de hambruna, les decía que les serviría un poco de esa comida inexistente.
El vigésimo primer disco de la carrera de Zucchero (Azúcar) incluye canciones como Someone else's tears (que canta a dúo con Bono), Un soffio caldo, E un pecato morir, Oltre le rive, o la misma Chocabeck (que en los coros registra una colaboración con Brian Wilson de los Beach Boys), algunas de las cuales se escucharon en la noche del Orfeo.
El staff de músicos en el escenario fue digno de la producción internacional: guitarristas, bajista, baterista, tecladista, cuerdas, percusión. Se destacó el gran compromiso del grupo con la interpretación, incluso el pianista tocó de pie en varias oportunidades, los guitarristas se desplazaron de manera teatral por el escenario y el arco del violín se hizo girar al compás de la melodía.
Por supuesto, en algún tramo del show hubo espacio para los temas consagrados de Zucchero, como Baila morena, antes del cierre parcial con Il diavolo in me, al que siguieron los bises.

