Perales en primavera
El cantautor español renovó su fidelidad con el público cordobés, presentando disco nuevo y repasando sus clásicos ahora aggiornados. Crónica y galería de fotos.
Se había despejado y en la noche había estrellas, como para cruzar el puente sobre Rodríguez del Busto que lleva al Orfeo, sin empaparse. Casi puntuales, aparecieron en el escenario José Luis Perales y sus músicos. Todos vestidos de negro, sobrios y distinguidos. Perales abrió su garganta y simplemente comenzó a cantar.
En las tribunas había una muy buena cantidad de público, y un público compinche. Cuando fue la hora de los clásicos, como Quisiera decir tu nombre, ¿Y cómo es él?, el español apuntó el micrófono hacia la tribuna y dejó que se oyera la entonación de la gente. Una de esas veces, hizo el signo OK con los dedos, y dijo: "Es muy difícil conseguir un coro tan numeroso, y tan afinado. Muchas gracias por hacerme más fácil cantar esta canción".
"Ya sé, ya sé, seis años es mucho, pero eso es lo que tardé para hacer mi nuevo disco", explicó, en otra parte, aludiendo al tiempo que pasó entre Navegando por ti y el flamante Calle soledad, cuyas canciones vino a presentar a Córdoba, como parte de la gira que lo llevará pronto por lugares como Perú, Panamá, Colombia, México y Puerto Rico, entre otros destinos.
Habló del lugar donde compuso la mayoría de sus canciones (que lo han hecho vender más de 50 millones de discos en casi 40 años de carrera). Lo describió como una casa en un pueblito llamado Castejón, donde se crió. Por la ventana de una buhardilla, se asomaba con un catalejo de su abuelo, para ver a los campesinos segando las mieses. Ese es desde entonces su refugió para crear.
Y mostró lo nuevo. Temas como Canción para Manuela (escrita para su nieta), Cómo duele el aire, Breve como la luz, o Una canción llamada soledad, que arrullaron al público gracias a su música también. Es que Perales trajo un septeto musical muy bueno. Todos jóvenes, que le imprimieron un aliento moderno a las canciones, con reflejos de rock, jazz, country, o latino, muy elegantes, entre otros ritmos. Tal vez la imagen que pinta el acompañamiento que le dieron esos músicos, sea la del pianista y director musical del conjunto, mirando al resto de sus compañeros sin dejar de mover él los dedos y meciendo su cabeza, con una sonrisa imborrable entre los labios.
Hubo más canciones, por supuesto, en un recital de casi dos horas de duración: Y tú te vas, Samaritanas del amor, Compraré, La llamaban loca.
"Yo sé que algunos piensan que soy triste -se explayó el anfitrión-. Es cierto que muchas canciones dan cierta nostalgia. Pero mis amigos saben que no soy así (...) Yo le canto al amor, al amor del bueno, al amor al hijo, al amor samaritano. Hay muchas formas de amor, y vale la pena cantarles".
Se fue como llegó, Perales. Sin mucha alharaca, rodeado de cariño.

