Una noche de jarabe para enamorar en Córdoba
Piano y voz, poesía y penumbra se juntaron en un Quality que disfrutó emocionado las canciones de Jarabe de Palo. Un show íntimo, para disfrutar de la mano.
Un regalo. Ese fue el planteo del show y así lo recibió la gente. Una puesta totalmente distinta a las que Jarabe de Palo suele presentar a sus seguidores: versiones perfectamente edulcoradas de un rock que transporta a épocas ya dejadas atrás. Matices, armonías, luz tenue, poesía, confesiones, flores, piano, guitarra y voz fueron los ingredientes del espectáculo que la banda ofreció el viernes, en el Espacio Quality.
Casi como si se tratara de una cita para dos, o más bien de proporcionar una ambientación exquisita para una encuentro de dos, el cantante Pau Donés y el brillante pianista Jaime de Burgos regalaron un conjunto de acordes y palabras que a más de uno le fueron a pegar justo al medio del corazón.
Movidos por el amor de la gente, tal como confesó el líder de Jarabe de Palo, encararon un proyecto sin saber adónde irían a parar: un concierto íntimo, elegante. Sencillamente, a piano y voz. "Esto es un regalo para mí como compositor de estas canciones, porque siempre quise cantarlas así. Incluso hago de público porque me encanta escuchar los arreglos del señor Burgos", se animó a confesar el músico.
Un Quality casi lleno, un sonido que deslumbraba por su simpleza y nitidez, y la indiscutible calidez de quienes estaban sobre el escenario fueron los condimentos que le dieron la distinción a este show. Y el amor, claro, que estuvo presente en cada tecla del piano, y en cada fraseo del cantante español.
Desde las divertidísimas anécdotas que Donés presentó a sus seguidores, hasta el puñado de rosas que entregó sobre el final del concierto, el público aplaudió de manera constante y se emocionó al ritmo de Flaca, Agua, Te miro y tiemblo y tantos éxitos más, ahora con ritmo de balada.
Y si algo más podía agregársele al clima de romance, era justamente la poesía. "Queríamos adornar el espectáculo con algún referente al amor que no fuera musical. Pues, ¡qué mejor que la poesía!", anunció el cantante, y así desembarcó en escena -mediante una pantalla- el poeta Carlos Tarque, que erizó la piel de más de un amante.
Si bien el líder de Jarabe de Palo se calificó como un perfecto perdedor en materia amorosa, dejó demostrado que sí sabe hablar del tema con naturalidad y transmitir las sensaciones de un completo romántico que fue aplaudido de pie al final del show y que dejó a su público con la promesa de una próxima vez.

