Lucio Mantel: Intento escapar de mi jaula compositiva
Lucio Mantel recrea en Córdoba su disco “Unas horas”, en el que repasa su repertorio junto a un cuarteto de cuerdas. El artista se asume inquieto y escapista. La entrada al show es libre y gratuita.
Unas pocas horas pueden ser suficientes para recorrer un amplio espectro de emociones, un repertorio, una carrera: es lo que hizo Lucio Mantel en Unas horas, disco grabado prácticamente en vivo junto a un cuarteto de cuerdas dirigido por Alejandro Terán, en el que revisa canciones de sus dos discos anteriores, Nictógrafo (2008) y Miniaturas (2011). Como un instante que vuelve a reproducirse mágicamente, Mantel recrea hoy en Córdoba ese exquisito disco de cámara emulando la misma formación orquestal, en un concierto libre y gratuito.
"La historia nos reveló este disco, nosotros llegamos a él", dice Mantel, advirtiendo que Unas horas no es el típico disco "con arreglos clásicos", sino una necesidad de dejar registrado un momento y una situación muy particular, la de una serie de shows que el artista porteño brindó en ese plan de cámara, tan barroco como despojado. "Nos dimos cuenta de que estábamos llegando a una serie de colores y estados de ánimo dignos de ser grabados", reconoce. Y agrega: "Eran recitales no muy masivos, pero la gente que veía el show se quedaba impresionada, y nosotros también. Y de ahí el disco, que fue grabado justamente en unas horas, como una foto, todo lo que nos pasó anímicamente en esas horas está en el disco".
En Unas horas también destacan versiones, muy variadas, de Almendra (Para ir), Björk (Jöga) y Eduardo Mateo (El boliche). "Es una elección natural, los tres me marcaron. Spinetta es probablemente el músico que más escuché, Björk anda por ahí, y Eduardo Mateo es un referente tremendo por su música y su vida. El boliche es particularmente una canción oscura, intrincada, la primera que escuché de él", recuerda Mantel.
Discos nítidos –Hay en el disco una obsesión por el cuidado, la pulcritud. ¿Es tu obra una suerte de refugio del caos?–El cuidado del detalle tiene que ver más con una cuestión comunicativa, de que lo que se quiera comunicar esté presentado de manera nítida, pero no me interesa la estética de la limpieza. Mis discos no son limpios, en todo caso son nítidos. Mi forma de cantar de hecho no es límpida, mi voz no es una voz sana (risas). Me parece incluso que en la forma que tengo de cantar está la huella digital de la música que hago.
–¿Qué queda de tu participación en el emblemático show-concepto "Hay otra canción"? ¿Cuál es tu lugar en el cada vez más nutrido universo "cantautoral"?–Hace poco alguien hablaba de nosotros como un arcoiris, y me parece que es una buena imagen. Somos de distintos colores dentro de ese arcoiris. Yo me siento muy distinto al resto, y creo que todos se deben sentir un poco así. Los puntos de contacto son los fundamentales, que no tienen tanto que ver con lo estético como con una empatía en el trabajo que hacemos. Todos tenemos una relación importante con lo acústico y también con el rock, de sentir que rompimos un poquito o nos diferenciamos o incluso nos peleamos con él. Igualmente es como quien se pelea con su mamá o su papá. Pienso que mi aporte específico pasa por el diseño y lo arquitectónico de la música.
–Vas a tocar en un show gratuito. ¿Tenés un público más bien exclusivo o heterogéneo? ¿Te atrae el cruce con oyentes imprevistos?–La música que yo hago encuentra representaciones disímiles en la gente. Cuando empecé estaba catalogado en el espacio del folklore, cosa que a mí me llamaba la atención porque yo no nací en un pueblo donde pueda entender realmente lo que es el folklore, yo toco de oído ahí. Hay que saber entender que hay gente que se crió en peñas, no es mi caso. Después fui asociado a los cancionistas, la música que yo hago avala esos espacios, más que nada al estar vinculado a la gente de "Hay otra canción". Pero cuando me empezó a perseguir la palabra "cantautor" me hizo un ruido tremendo, no me sentía representado ahí. Después este disco de cuerdas me ha acercado a gente que le gusta la música académica, y también hay resabios de rock progresivo en algunas canciones. Noto públicos muy disímiles y eso me gusta. Intento escapar todo el tiempo de mi propia jaula compositiva, y lo mismo me pasa con el público y los encasillamientos.
El show. Lucio Mantel presenta este viernes su disco Unas horas junto a su cuarteto de cuerdas. El concierto será a las 21.30 en Auditorio Luis Gagliano de Luz y Fuerza (Jujuy 27). La entrada será libre y gratuita. Artista invitada: Candelaria Zamar.

