Kevin Johansen: para todos, todo
Junto a su banda, el músico ofreció un show que pasó por todos los estilos y conformó a mucha gente.
Ni de Alaska ni de San Diego, ni de Argentina ni de Uruguay, de todos lados y de ninguno, pero bien recibido en todas partes. No importa de dónde viene Kevin Johansen sino, más bien, a donde va. La noche del jueves 26 lo encontró en el Campo Municipal de Deportes de Río Ceballos, con una multitud de frente, y con su banda The nada detrás. Auspiciado por un cuarto de luna y a un cuarto de las once, Kevin Johansen, el nombre, apareció en la pantalla, antes que Kevin Johansen, el hombre. En tamaño gigante, los inconfundibles trazos de Liniers abrían un show que duró más de una hora y media, y convocó alrededor de 5.000 personas.El "de-generado" trajo consigo a todos sus géneros amigos y eligió la cumbia En mi cabeza para dar las buenas noches a los cuerpos que empezaban a moverse en la noche serrana. Volando en notas de ska llegó El palomo, seguido de No voy a ser yo, y la ineludible alusión al uruguayo Jorge Drexler con quien Johansen compuso la aplaudida canción. Fantasmas de carnaval invocó a otro rioplatense: Rubén "el negro" Rada, homenajeado en el bien reproducido sonido candombero que logra The Nada. Hecho el tributo a los uruguayos, Che donald o Mc Guevara hizo de memorial de uno de los héroes argentinos sin caballo."Nos gusta la música toda", dijo el cantautor que se cargó al hombro más de un instrumento. Hindue Blues ameritó el uso de un banjo que Kevin bautizó cómicamente como "banjohansen", a propósito de un arreglo casero que cambió para siempre el sonido y el nombre del instrumento. Cantante de los que hablan mucho, después de esa anécdota, repasó otra acerca de las caídas de su hija en la plaza, y como no podia ser de otro modo, cerró el relato con La hamaca, cuya melodía infantil fue festejada por chicos subidos al cuello de sus papás.
Pidiendo disculpas a Jaime Torres, Johansen y uno de sus músicos hicieron reír a todos con el "proyecto paralelo a The nada" que paradójicamente denominaron "charango sensation". Versátiles y con alto sentido del humor tocaron, charango en mano, Welcome to the hotel patagonia, versión anglo-española y paródica del tema de Eagles. Take on me, original de A-ha, fue el otro cover charanguero que confirmó que la mezcla de géneros en Johansen es inagotable.
Con Desde que te perdí cesaron las carcajadas y se amontonaron los suspiros de las señoras y las señoritas. El autodefinido degenerado fue respetuoso con el género y les cantó a todas las mujeres en el espectro que va desde la travesti Daisy come hombres a la Cumbiera intelectual. La concurrencia femenina agradeció a gritos cuando alzó la guitarra eléctrica para tocar el tecno-pop Tan fashion. Acto seguido, un son cubano que lleva por nombre No me abandones y por complemento las más graciosas ilustraciones de Liniers.
"A Resistiré, todavía no sabemos si hacerle juicio o agraderle", esa fue la cómica introducción de Johansen a Down with my baby, el recordado tema que ambientaba los encuentros amorosos de Cid y Echarri en la novela de Telefé. Anoche soñé contigo parecía poner fin a un extenso y gratuito recital que, como reza la canción, no costó "nada más que tiempo". El hasta pronto se hizo corto, y la banda entera volvió al escenario para los bises con Sur o no sur, la cumbia flamenca La procesión, y Wacamole. Las muchas mujeres que se subieron a bailar al escenario, tuvieron que bajarse para que Kevin presente, uno por uno, a sus músicos. Enrique "El Zurdo" Roizner, el reconocido baterista argentino que acompañó a Vinícius de Moraes y a Astor Piazzola (entre otros) fue el más aplaudido por una concurrencia que supo valorar su trayectoria.
A las doce y media de una de las noches más lindas del verano de Río Ceballos, la banda entera se acercó al micrófono para dar el Fin de fiesta. "Ya se termino, ya se va la gente", Johansen agradece reiteradas veces y en lenguaje de palmas el público le dice a coro: gracias a vos, y The nada.

