Guns N' Roses en Córdoba: las mejores fotos y las perlitas de una visita histórica
La banda de Axl Rose pasó por la ciudad y dejó varias apostillas imperdibles. Además, galería de fotos del show.
El histórico paso de los Guns N\' Roses por Córdoba dejó, además de un show impersionante, varios detalles para repasar. Aquí un repaso.
No tan impuntual. En el al mundo de Axl Rose, las demoras son más que una posibilidad. Son casi necesarias. El frontman dijo alguna vez que hasta que no se siente en clima, es difícil sacarlo de su camarín. El miércoles por la noche, el vocalista estrella y el único miembro original que queda en pie también decidió tomarse su tiempo para salir al escenario. El show estaba anunciado a las 23, pero Axl recién pisó las tablas a las 23.56, casi hora y media después de haber aterrizado en Córdoba procedente de Buenos Aires.
Impenetrable y polémico. Rose llegó en avión privado y ningún cordobés puede contar con qué estado de ánimo porque el círculo íntimo del cantante fue impenetrable en todo momento. Teniendo en cuenta que este artista puede plantar audiencias multitudinarias por varias horas, que haya demorado sólo una por aquí redundó apenas en una pequeña molestia para las 6.500 personas presentes, muchas de las cuales se llegaron temprano al domo de Rodríguez del Busto. En otras palabras, la impaciencia no llegó a mutar en bronca como si ocurrió recientemente en Rock in Rio. De hecho, Axl criticó ayer a la producción del festival por la demora y afirmó: "Tocamos más de dos horas y media. Jamás le faltaríamos el respero a nuestros fans". Mmm... Previa larga y retro. Fans cordobeses y de distintas partes del país comenzaron a aclimatar desde temprano las inmediaciones del domo. La excusa: ver a una de las últimas grandes estrellas de rock, nada menos. Por allí se pudieron ver remeras y banderas con estética retro, e incluso hubo quienes se le animaron a las bandanas, accesorio que, junto a las calzas, surge en la memoria inmediata al recordar la época dorada del cantante, allá a comienzos de la cada vez más lejana década de 1990.Noches de zapada. Tal como se esperaba, Rose fue el último en arribar a nuestra ciudad, pero sus compañeros no sólo se adelantaron sino que en la noche del martes salieron de bares, a tomarle el pulso de la ciudad. Según pudo averiguar VOS, pasaron algunas horas en un coqueto restobar del Paseo del Buen Pastor, donde vaciaron varias botellas de cerveza y algunas medidas de whisky. También hubo lugar para la música: Ron "Bumblefoot" Thal, uno de los tres guitarristas, subió al escenario del lugar, zapó junto a artistas locales y hasta se animó a usar un vaso como slide, para sorpresa de los asistentes. "Tocó algunos blues, pero nada de los Guns. Se los vio muy distendidos a los chicos de la banda", detalló uno de los encargados del local.Bandas "soportadoras". Cerca de las 23, horario anunciado para el show de los Guns, todavía seguía tocando uno de los grupos soportes fuera de programa: Cuatro Al Hilo, cuyo cantante Franco admitió que estaban extendiendo su repertorio de covers porque Axl todavía no había llegado hasta los camarines especialmente acondicionados para él. A propósito, ¿era necesario poner una banda que hace versiones como número de apertura? Antes había pasado por la escena el también grupo cordobés Rouge & Roll aunque si su bajista titular, justamente el productor José Palazzo.Tres en lugar de Slash. Axl pensó para esta gira una lista de temas infalible, que sus socios (los guitarristas DJ Ashba, Ron "Bumblefoot" Thal y Richard Fortus; los tecladistas Dizzy Reed y Chris Pitman; el bajista Tommy Stinson, y el baterista Frank Ferrer) interpretan con solvencia y determinación, aunque queda flotando la duda si hacen falta tres violas para paliar la ausencia de Slash.La gente, excitadísima. La visita de Guns N' Roses se tomó por el público cordobés como una de las grandes citas rockeras en la historia de nuestro show bizz. Largas colas desde temprano y muchos/as chicos/as ataviados como el Axl de los '90. Hubo excitación, impaciencia y, finalmente, felicidad.

