Babasónicos en Carlos Paz: bien parados
Babasónicos ofreció un show breve e intenso el sábado en el parador de Bahía Los Mimbres. Crónica, fotos y videos del concierto.
Babasónicos es uno de los grupos que mayor consciencia tiene sobre su propia obra y sobre su importancia en el actual mapa del rock argentino. Conocen perfectamente el efecto de sus canciones en el público y actúan en consecuencia. Pueden tocar en un show privado, en un festival indie o en una fiesta en la playa. El efecto suele ser el mismo: una adrenalina momentánea, pasiones fugaces producidas por diamantes pop de poco más de tres minutos. Sus recitales están cargados de hits, aun cuando la intención sea presentar un disco relativamente nuevo como A propósito, porque ese material ya cuenta con al menos dos temas (Deshoras y Muñeco de Haití) que se suman cómodos a un repertorio infalible.Aun así, con el respaldo de una carrera que une el éxito con el respeto, las cosas pueden complicárseles un poco. Y es ahí donde sacan a relucir su oficio, la mecánica de un grupo que funciona a la perfección incluso cuando se presentan algunas adversidades. Si a las pruebas hay que remitirse, el ejemplo puede ser su show en el parador de Bahía Los Mimbres del sábado por la tarde, frente a un público numeroso y heterogéneo que en su gran mayoría había asistido en calidad de invitado sin cargo. Como suele suceder en estos casos, hubo oyentes ocasionales y otro grupo de gente que cayó rendida a los pies de los músicos, chicas y chicos que corean hasta las frases más desafiantes que suelta la voz de Adrián Dárgelos, dueño de un léxico bastante amplio cuando llega la hora de escribir canciones.El grupo no la tuvo fácil al comienzo. A las complicaciones propias de un show al aire libre, Babasónicos también debió lidiar con un viento intenso que por momentos interfería en los micrófonos y hacía que el sonido se perdiera un poco. Por fortuna ganaron las canciones y el buen manejo de la consola. Se extrañaron, eso sí, las visuales que suelen acompañar sus recitales, esta vez suplantadas por un paisaje natural del lago y las nubes que no desentonaba con el concepto de la fiesta.Aunque a los fines del espectáculo complicó las cosas, también hay que remarcar que el viento funcionó para aplacar un poco el clima, con un sol áspero que tuvo su mayor pico a la siesta y luego se fue calmando con el correr de las horas de la tarde. Si le sumamos el alto porcentaje de humedad en el ambiente, la brisa fresquita fue muy bienvenida por todos. A fin de cuentas, estamos en verano.El espectáculo comenzó a las 17.30, luego de que la previa fuera animada por un DJ que programó los tracks infaltables de este verano (Please me, de Poncho; Hello, de Martin Solveig; la insoportable Loca people de Sak Noel; y, por supuesto, también sonaron varias de David Guetta, el capo en esto de las fiestas playeras).Rock en la arenaEl de Babasónicos fue un show breve (sólo 45 minutos), pero preciso y con sustancia. Apenas finalizó, el grupo partió rápido hacia Hernando, donde los esperaba una presentación en la disco Villa 8.Buena parte de la contundencia de la banda se debe también a su versatilidad: pueden sonar rockeros, duros, modernos, bailables o sosegados según lo dicte la ocasión y el temperamento. En pocas palabras, tienen para todos los gustos y colores.Después de una intro climática, el recital arrancó con Tormento, actual corte de difusión de A propósito, e inmediatamente después le llegó el turno a Microdancing, que conectó con el público de forma instantánea. La lista continuó con Cuello rojo, En privado y Sin mi diablo (una joya extraída de Infame).Al rato volvió el repaso de A propósito con Flora y fauno, El ídolo y el prog dance de Muñeco de Haití, como para poner a mover algunos esqueletos con ese mantra que invita a bailar "con el cuerpo roto, como un poseso" y sin esperar nada.Aún quedaría tiempo para que el grupo interpretara Y qué, El colmo, Fiesta popular (otro rock perfecto tomado del álbum nuevo) y Putita. Para el bis quedó Ideas, aunque con una falla de sonido en el micrófono de Dárgelos que empañó un poco el final. El percance no le resta méritos a la performance tanto del vocalista como del resto de la agrupación, que cuenta con dos guitarristas de gusto notable como Mariano Roger y Diego Rodríguez. Por otra parte, el bajista Tuta Torres (ex Los Látigos) parece mejor afianzado en un puesto complicado. Hasta hace unos meses esa tarea recaía en Carca, que hoy alterna guitarra con arreglos percusivos. En definitiva, un septeto cool y rockero que se adapta a los propósitos de cualquier ocasión. Al parecer les cuesta mucho discriminar qué les hace mejor. Por eso aceptan todos los desafíos que se les presentan en el camino. Y salen bien parados.

