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¿Los artistas deben opinar sobre Malvinas?

Dos periodistas de VOS analizan las declaraciones sobre Malvinas de los artistas extranjeros de paso por la Argentina.

10 de marzo de 2012 a las 03:39 p. m.
¿Los artistas deben opinar sobre Malvinas?
Sabina y Serrat fueron algunos de los artistas que se pronunciaron sobre el tema.

Llamar la atenciónPor Celina AlbertoTomar una posición lejos de la intermedia y pronunciarse para que se haga visible, aunque sea incómodo, aunque los deje en el lado de los incorrectos. Cuando los artistas populares aparecen en los medios hablando de cuestiones políticas espinosas, el alcance de sus opiniones se magnifica y lo declarado suele cobrar la relevancia de un manifiesto o hasta de una arenga. Y si se trata de artistas políticamente comprometidos, el foco puede terminar convertido en tema de Estado o en condena mundial (como sucedió con la desafortunada conferencia de Lars Von Trier en Cannes). Desde la última escalada de tensión entre la Argentina y Gran Bretaña por Malvinas, las Islas son el signo de la interrogación que se impone en ruedas de prensa con figuras extranjeras de paso por el país. Sean Penn comenzó la seguidilla de declaraciones de famosos de visita sobre el tema, cuando reclamó una negociación entre ambos países por la soberanía del archipiélago. Hace unos días, Morrissey dijo que odia a la monarquía británica y que las islas son argentinas en su show en el Orfeo; poco después de que Roger Waters dijera en Chile que deberían serlo y Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat adhirieran a la postura, sumándole condimento propio a la discordia: "Es una gran paradoja: el criminal te trata de pistolero", dijeron, sintonizados con millones. Con más en juego por tratarse de ingleses, Morrissey y Waters se pusieron en la línea de fuego con sus manifestaciones y enseguida empezaron a cobrar devoluciones a través de comentarios de lectores de los medios donde se publicaron sus dichos, donde los trataron de traidores, desinformados y oportunistas. Por la valentía del gesto, más allá de la validez de los argumentos o las formas de proponerlos, en ese frente compartimos bandera. La honestidad de pensamiento, la palabra y la acción que se ordena detrás de ella es parte de lo que construye la trayectoria de un artista y también su público. Quizá nada en el mundo vaya a cambiar porque se pronuncien, pero mientras lo sigan haciendo no vamos a sentirnos tan solos.La cuestión es cuándo y dóndePor Pablo LeitesUna forma de relevamiento rápido de los ecos que los dichos de Morrissey en el Orfeo tuvieron del otro lado del Atlántico y bien al norte consistió, al día siguiente de ocurridos, en chequear los comentarios de los lectores ingleses en los medios que dieron cobertura a la frase. Incluso descontando la cuestión de que Internet no es el mejor ecosistema para generar un debate serio y que bajo el anonimato de un nickname puede aflorar toda la miseria que esconde un nombre real, llamaba la atención que la casi totalidad de los usuarios condenara los dichos de Mozz. O tal vez no sea tan sorprendente. Es posible que cuando se trata de este presente anclado en su pasado imperialista y conquistador, a ningún británico le caiga simpático que se ponga en duda lo que consiguieron con sangre.Con todo y las buenas intenciones del ex Smiths, puestas a consideración horas más tarde de que Roger Waters hiciera públicas las suyas, por más auténticas, desinteresadas y coherentes con un fragmento de sus obras que sean, es inevitable tomar en cuenta el contexto en que ambos eligieron darlas a conocer. Claro que es válido y osado decirlo a un canal de TV chileno o a un par de miles en el fragor de un show en la Argentina. Sucede que aquí no hay nadie a quien "convencer": sería impensado que la mitad del domo se levantase indignada para abandonar el lugar, tanto como que parte del público que tenía pensado ir a ver a Waters destruyera su entrada por su posición sobre Malvinas.Dejando de lado cualquier noción de beneficio o perjuicio que dejar aflorar esas palabras pudiera tener para uno y otro, sería esperable que en sus próximas apariciones públicas en el Reino Unido, Morrissey encare al público y diga: "sabemos que no son nuestras islas, hay que devolvérselas", y Waters declare a la BBC que "las Falklands deberían ser argentinas". Quizás ya lo hayan hecho. Si no es así, lo mejor sería que esas ideas aparecieran sólo en canciones.