Amy Winehouse: el que avisa no traiciona
En su obra, Amy dejaba en claro que era una diva indomable.
No, no, no. Amy Winehouse negaba tres veces por cada estrofa de su canción más conocida. El título más que título fue un indicio de cómo lo llevaría todo: Rehab. ¿Les quedó claro? La chica se asumía indomable y como una indomable se nos fue. Y no sólo rehusándose al tratamiento nos avisaba que no sería un hueso fácil de roer. También lo hizo con otra canción, aunque ésta de interpretación agria dado el curso de los acontecimientos: I told you I was trouble (“Te dije que yo era un bardo”). Amy se posicionó como extravagante y disfuncional. Pasará a la historia como la chica problema repleta de tatuajes. Como la inglesita loca que usaba vestiditos de pin up pese a tener aspecto anoréxico; la que se delineaba los ojos con filetes vampirescos y usaba un gran rodete en el extremo de su pelo renegrido. Pero, por sobre todo, Amy entrará en las enciclopedias por su obra, que destaca una voz gruesa y ajada, en la que se mece una sensibilidad soul encantadora, deudora de un hogar de clase media-trabajadora donde un padre taxista llevaba la comida a la mesa y los discos al reproductor. Amy no fue ningún títere. Componía con picardía y se garantizaba socios como Mark Ronson para que potenciaran sus propósitos. Además, atendía su propio instinto a la hora de componer. Chicas más atildadas como Duffy y Adele, que hoy reinan en Inglaterra, le deben demasiado. En realidad, la música le debe demasiado. Frank y Back to black, los discos que Amy lega, certifican que se trata de una artista exuberante y con gracia para impactar al gran público desde la belleza y el buen gusto. Cada uno sabrá qué tomar de Amy Winehouse, pero sugiero ir al DVD que también se titula I told you I was trouble y rescatar la escena en la que un directivo de su sello la descubre. Allí, Amy canta en una oficina con la sola compañía de una guitarra y deja estupefactos a los pocos testigos, quienes caen en la cuenta de que acaban de vivir algo histórico. ¿Alguien por ahí sugiere que Amy fue una artista más? Vean eso y me dicen. Por lo pronto, le respondo: “No, no, no”.

